4.11.21

Younger (séptima temporada), ¿ha sido un buen final?

En este blog en los últimos siete años (2015-2021) he hablado mucho de Younger. La serie de Darren Star me recordaba mucho a Sexo en Nueva York, me encantaba su vestuario y la ñoña tensión del triángulo amoroso formado por Liza, Josh y Charles. Luego Darren se puso manos a la obra con Lily en Paris, y la verdad, Younger debía acabar, ya que el chicle del triángulo no daba para más. No la vi en su momento ni hice los habituales recaps, me la he visto del tirón en dos días y aquí va mi opinión sobre el final, obviamente, con spoilers.


El poster de la séptima temporada de Younger no dejaba lugar a dudas: iba a ser una celebración entre todos, ya no importaba si Charles o Josh tonteaban con Liza. El amor da paso a la celebración de la amistad. Aunque el cartel engaña. Diana (Miriam Shor) no vuelve tras su boda con Enzo, y en esta entrega solo asoma sin sus sempiternos collares durante unos minutos por videollamada desde Italia. Tampoco lo hace Zane (Charles Michael Davis), que definitivamente desaparece de la vida de Kelsey.

A Diana le sustituye como personaje extravagante en la empresa Lauren (Molly Bernard), que sigue creyéndose quien no es (como si llevara toda la vida en la empresa) y teniendo bastante cacao con su orientación sexual, ya que a punto está de enrollarse con un ex novio, aunque la solución propuesta por la serie es que se enrolle con este y su novio. Lauren hace un trio con una pareja interracial (siendo uno de ellos su ex que era hetero). La leche en verso.

Maggie (Debi Mazar) tiene un flirteo con una guapa joven que resulta ser la mujer de su nueva jefa Cass (cameo de Janeane Garofalo que casi no reconozco físicamente), la directora de una escuela donde Maggie da clases de pintura, algo que le hace muy feliz. Obviamente, Cass se entera y no solo la echa sino que logra que la cancelen. Al final, Cass se arrepiente y un critico de arte (supercameo de Mark Linn-Baker, Primos lejanos) amigo suyo echa un cable a Maggie en una de sus exposiciones y vuelve al candelero. Maggie acaba enrollándose con Cass, y acaba así emparejada con alguien de su edad.

La villana de la temporada es Quinn (Laura Benanti). Recordemos que Quinn iba a aliarse con Kelsey para montar su propia empresa, pero Charles convenció a Kelsey de que se quedara. Ahora Quinn resurge para mangonear un poco y, sobre todo, para levantarle el novio a Liza. La tipa cae mal porque es una snob soberbia, que vuela en jet privado y se ríe de Liza por ser una ayudante en la editorial con la edad que tiene. Le hace la vida imposible, y Liza soporta lo indecible (en muchas ocasiones porque lo consiente Charles). Quinn acaba sola al final de la temporada, aunque me hubiera gustado verla sufrir por lo cabrona que ha sido.

Este abrigo de Liza ha sido como un personaje más esta temporada. La de veces que sale como esos zapatos.

Kelsey (Hilary Duff) continúa en la empresa, pero disgustada, pues Charles se cargó el sello Millenial y ella quiere descubrir a nuevos autores. Se alía con Liza y montan una suerte de micro abierto clandestino para escritores noveles. La cosa funciona, y buscan inversores que metan pasta en su App, donde pretenden publicar online. Charles al principio no muestra interés, pero cuando ve que funciona les hace una propuesta. Mientras, el ex de la ex de Josh entra en juego (todo queda en casa). Este guaperas inversor se enrolla con Kelsey (parecen encajar a la perfección) y le ayuda a potenciar su idea, aunque Kelsey no pensaba que él se fuera a llevar un tanto por ciento por la gestión. Kelsey pensaba que estaba con ella por amor. Jaja. Este rollo, lleva a Kelsey a dejar el piso que comparte con Josh (ya que su ex va allí a menudo y no quiere encontrársela) y vivir con Liza y Maggie. Y además le fuerza a dejar la empresa de Charles, ya que Charles se entera de su jugada (jugada que a Kelsey le sale mal por el jeta del guaperas). Kelsey podría haber tragado, haber pedido perdón a Charles y haber continuado, pero quiere emprender algo sola y se tira a la piscina. Al final, se muda soltera a Los Angeles, donde le sale la oportunidad de hacer realidad su sueño gracias a la empresa de Reese Whiterspoon (que ya ha apareció antes en la serie). Esta decisión en el guion está muy bien, porque sin Kelsey en Nueva York ya no tiene sentido la serie más allá del triángulo de Liza. Curiosamente, Hilary Duff estaba embarazada durante esta temporada y resulta divertido ir viendo cómo disimula la tripa (hay veces que ya ni lo intenta). También que su personaje marche a Los Ángeles pues la actriz vive allí y uno de los motivos por los que casi no hace la serie es porque tenía que mudarse a Manhattan.

Con respecto a Liza y los dos hombres de su vida no hay mucha tela que cortar porque Josh (Nico Tortorella) no cuenta mucho esta temporada. Coincide en muy pocas ocasiones con Liza. Le vemos más en su vertiente de padre y especialmente de compañero de piso de Kelsey. En la sexta temporada, Liz se había alejado de él para estar con Charles, así que en eso quedan, como amigos muy distanciados ya que sabían que si se volvían a reencontrar podían saltar las chispas. Esto resulta absurdo, es como si Liza se obligara a estar con Charles porque es lo correcto por la edad que le ha tocado ya asumir y porque Charles significa estabilidad en todos los sentidos. 

Así que la séptima temporada arranca fuerte con Charles (Peter Hermann) dejando a Liza ya que ella no acepta casarse con él (la propuesta de matrimonio fue el gran cliffhanger de la sexta temporada). Como pareja es una putada, pues siguen trabajando juntos. Es más, entra Quinn en sus vidas, lo que provoca que Charles se acueste con Quinn y Liza aproveche para montárselo con un surfero, que es casi como hacérselo con Josh el hipster. Le podían haber puesto a un apuesto maduro trajeado que hubiera hecho sombra a Charles, pero Charles es como Mr Big y no hay nadie que le haga sombra. Así que Liza se las pasa sufriendo todos los episodios porque intenta llevarse bien con la nueva amante de su ex y con su ex. Pero Charles lo que demuestra es que es un tipo posesivo (propició el alejamiento de Liza y Josh), cuadriculado (quiere casarse con Liza porque es lo que hay que hacer) y caduco (old fashion) que rechaza la App porque no hay caras conocidas que puedan empujar el negocio. Charles permite que Quinn humille a Liza, pero Liza sigue ahí. Pauline, la ex de Charles que había propiciado que Diana se enterase de la edad real de Liza, entra en el juego (algo que no viene a cuento y es absurdo) para empujar a Liza a intentarlo con Charles. Él vuelve a sentir algo por ella y da su brazo a torcer (diciéndole algo un poco asqueroso, como que estaba con Quinn aunque ni siquiera me gustaba, en fin). Pero desconfía de Liza porque ella no le habló de los otros inversores de la App. Esto a Liza no le gusta. Liza logra que un importante club de escritores admita a Charles por su libro inacabado. Hay un momento cojonudo, cuando ambos están en la cama, y él le pregunta si se lo hubiera contado de no haber sido aceptado y Liza duda. "Sería otro de tus secretillos", rechina él, como si no pudiera evitar no estar a gusto con Liza. Y a ella se le cae una lágrima mientras dice: "Esto no va a funcionar, ¿no?". Este final como pareja me parece muy grande. Liza y Charles han vivido mucho juntos, se aman pero son muy diferentes entre sí, y siempre lo han sido. A pesar de haber luchado, no han encajado nunca, salvo en momentos de felicidad. Charles decide irse a terminar su libro y deja a Liza al frente de la editorial.

Liza (Sutton Foster) no acaba comiendo perdices como Diana porque nunca lo buscó. Ella ya se casó y tuvo a su hija. Su intención era triunfar en el mundo editorial fingiendo ser más joven de lo que era. Hay un buen guiño a esto cuando ella y Charles van a ver una obra musical (escrita por el novio de Redmond, ¡qué grande Michael Urie!) en la que se mofan de ella. Al final Liza consigue ser jefa, aunque sea ayudada por Charles. Pero es el karma. Ella le ayuda con el libro, él se va, ella se queda y asciende, aunque sea momentáneamente. Su amiga Kelsey vuela sola y soltera; sigue viviendo con Maggie tan a gusto, y a Maggie la ve contenta porque triunfa en el amor y en lo profesional. Y Josh, ay Josh. Solo queda Josh. Cuando Charles se va es como si ella se liberase, aunque le duela. Josh es su amigo, el primero que supo su edad verdadera, el que nunca la juzgó. Josh fue el hombre que siempre ha estado esperándola, siempre sonriente, siendo su mejor amigo. Liza no quiso en ocasiones estar con él para que Josh pudiera formar su familia. Ya lo ha hecho, tiene a una hija, su propio negocio, la posibilidad de llevarse un buen dinero con la venta de su edificio. Tiene estabilidad emocional y profesional, el toque que a Liz le faltaba. Pero la serie no cierra con un beso o una postal de comedia romántica, lo hace de una forma muy sutil, con Liza y Josh en la barra del bar, como aquella primera vez en la que coincidieron en el primer episodio de la serie. Han pasado siete años, ya no son los mismos, pero ahí sigue el amor más puro, nunca se pidieron nada el uno al otro y siempre consintieron en que cada uno llevase su vida independientemente. 

Younger, a pesar de no ser tan pionera como Sexo en Nueva York, ha conseguido mantenerse en emisión siete entregas, el vestuario ha sido bestial, con divagaciones y reflexiones sobre la amistad, el amor y el sexo, y cómo han mostrado esa Brooklyn de Josh en comparación con el alto Manhattan de Charles. Por no hablar del toque intelectual, con la editorial de por medio. Me parece un buen final porque me ha sorprendido que no haya triunfado el amor con fuegos artificiales (la única realmente casada y feliz es Diana, la que huía del compromiso). Y lo mejor de todo: Liza no acaba con Mr Big sino con Aidan. El otro posible final de Sexo en Nueva York que nos hubiera encantado a las fans de John Corbett.
  • Sexta temporada, claves y curiosidades
  • Quinta temporada, claves y curiosidades
  • Cuarta temporada, claves y curiosidades
  • Tercera temporada, claves y curiosidades
  • Segunda temporada, claves y curiosidades
  • Opinión del piloto de Younger, claves y curiosidades de la primera temporada.

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