12.11.22

La hora del diablo, uno de los mejores thrillers psicológicos del año

Opinión de La hora del diablo, miniserie con Peter Capaldi (Prime Video), producida por Steven Moffat (Doctor Who, Desde dentro).


La hora del diablo (seis episodios en Prime Video) es un thriller de ciencia ficción con apariencia de drama sobrenatural narrada en dos tiempos. Por un lado, tenemos en el presente a Peter Capaldi como Gideon (ya el nombre evoca a algo extraño), un tipo que ha sido detenido y al que interrogan, pero que no suelta prenda. Parece ser el sospechoso de varios asesinatos.

Por otro lado, nos van contando qué ha pasado para que Gideon acabe en una celda, con la auténtica protagonista, Lucy (estupenda Jessica Raine), una trabajadora social que se desvela cada día de forma enfermiza a las 3.33 (la llamada hora del diablo), muy dulce y asertiva, pero que no sabe cómo manejar a Isaac, su hijo, un niño que más que humano parece un robot: no sonríe, no llora, no siente. 

Los dos tienen en común que sufren alucinaciones. Lucy tiene presentimientos, como deja vu de cosas que aun no han ocurrido, parece predecir el futuro, pero siempre lo que ve es malo. Isaac dice ver a personas a su alrededor, con las que habla a veces (hay una escena con Lucy en la cama que recuerda el mismo mal rollo que Babadok). 

Junto a ellos dos hombres que pilotan en torno a Lucy. El chulesco Mike (Phil Dunster, el guapo tonto de Ted Lasso): el padre de Isaac quiere a Lucy pero un poco menos (o nada) a su hijo, llevan una relación de follamigos. Y el solitario Ravi (Nikesh Patel) el detective que se ocupará de investigar un asesinato que le llevará a conocer a Lucy (y que la deja participar en principio porque se ha enamorado de ella y luego porque Lucy tiene mucho que aportar). Ravi cuenta con un compañero en la policía, Nick (Alex Ferns), con el que hacen una pareja muy del estilo Mindhunter (joven intuitivo + veterano macarra).

Creada por Tom Moran (antes guionista solamente de dos episodios de The Feed y de uno de Wild Bill, la primera ciencia ficción; la segunda una de polis con Rob Lowe, parece la suma de ambas), La hora del diablo juega muchas veces con trucos bajo la manga, sin darnos todas las pistas para mantenernos enganchados. Pero partimos con la ventaja de saber que pase lo que pase Lucy y Gideon están vivos cuando nos narren toda la movida a modo de flashback. Además de acción, su poco de romance y su mucho de suspense (¿por qué Lucy ve cosas y su hijo no siente ni padece; quién es Gideon y qué le conecta a Lucy?), la serie trata temas delicados como las actitudes machistas, el maltrato infantil y el Alzheimer (a la madre de Lucy se le va la cabeza y a veces habla a una silla vacía). 

Como ocurría en Utopía con el famoso ¿Dónde está Jessica Hyde?, aquí la most wanted es Lucy (¿Dónde está Lucy Chambers?), que no sabe que Gideon la busca. También va tras su pista el propio Ravi cuando descubre que puede haber algún tipo de conexión. Ravi es un crack y mola verle en acción sin perder nunca la elegancia. A medida que se va desenredando la historia, llegamos a un final en el que todo se transforma a nuestros ojos. Es cierto que yo me imaginaba desde el principio por dónde iban a tirar con Gideon y por qué a Lucy le pasa lo que le pasa, pero aun así me mantuvo enganchada hasta el final. Tiene un punto hitchcockiano muy sugerente, e incluso hay un momento que Gideon le grita a Lucy: "¡Recuerda!". La serie gustará mucho a los fans de Awake y de Forever. Y se convierte en uno de los mejores thrillers psicológicos del año.

con spoilers del final

Gideon fue un niño maltratado por su padre. Cuando su madre se separó de él, decidió suicidarse tirándose por un barranco al mar con sus dos hijos. Gideon descubrió que una vez muerto volvía a nacer. No resucitaba sino que regresaba, se reiniciaba desde el principio y volvía a vivir todo de nuevo de la misma manera en un bucle temporal. Hasta que un día este día de la marmota cambia porque decide matar a su padre siendo un crío. Una de las frases memorables de la serie es esa: "Maté a mi padre porque mi padre me mató antes". Me olía desde el inicio que era una suerte de viajero en el tiempo a lo Doctor Who (jaja), pero no sabía el motivo. Este es el por qué personal, pero luego se da cuenta de que puede alterar algunos momentos, cambiar las cosas para evitar ciertas tragedias. Lo que a ojos de la policía es un delito (matar a un maltratador), Gideon demuestra que podía haber sido peor si hubiera seguido vivo: el maltratador era en realidad un asesino en potencia. Gideon lucha por evitar el Mal. El fin justifica los medios, claro. Partiendo de esta idea, resulta que aquellos que se libran de la muerte parecen tener sensaciones extrañas. Y una de esas personas es Lucy. A las 3.33 se despierta cada día porque fue la hora en la que su madre se suicidó. Gideon evitó en una de sus innumerables visitas que la madre se matase y así fue cómo Lucy pudo casarse y tener a Isaac. Por eso Isaac parece no tener emociones y saltar de la vida que tiene a la vida que no tuvo (en otra línea de tiempo él no existe y ve a las personas que estarían en su lugar). Por eso la madre de Lucy también ve a esas personas cuando mira a la silla o habla sola, porque ella no debería estar ahí. Al final de la serie la casa de Lucy arde en llamas porque Isaac provoca un incendio y su padre no le salva, prefiere verlo morir. Cuando Lucy entra en un intento de encontrar a su hijo se desmaya, y aquí parecemos asistir a la otra vida que pudo tener si su madre se hubiera suicidado, junto a Ravi y en la que ella era también detective. La detective Lucy asiste al incendio en esa otra línea temporal y en esa casa vive otra familia. Lucy no parece recordar que tenía un hijo y suponemos que arrestó a Gideon. ¿Habrá segunda temporada? A saber.

1 comentario:

Anónimo dijo...

La película hace alusión a la teoría del “Eterno Retorno” y las consecuencias de alterar acontecimientos. Muy recomendable.