13.1.19

El perfume, la retorcida serie de Netflix esconde un poderoso mensaje contra los abusos

(opinión de la miniserie El perfume de Netflix sin spoilers)


Empiezo fuerte 2019 con la miniserie El perfume, inspirada en el libro de Patrick Suskind y recordada en la gran pantalla por su adaptación de 2006 (de la que hice crítica en el blog). En aquélla Ben Whishaw, que ha ganado el Globo de Oro por A Very English Scandal, era el perfumero obsesionado con encontrar el perfume perfecto.

En la miniserie, aunque se vislumbra, no está tan claro quién es el asesino. Además, hay otras subtramas, en paralelo y a cada cual más retorcida y grotesca, que hacen del visionado de El perfume una experiencia desagradable y para la que no todo el mundo estará preparado. Es como una Hannibal, cambiando el canibalismo por el puro placer de hacer daño. Aquí la obsesión es una enfermedad, obviamente, que se aliña con episodios de maltrato, violaciones, chantajes, asesinatos, torturas y escenarios donde los más bajos instintos del ser humano son protagonistas (como el club de alterne).

El perfume en la historia de los Globos de Oro.

La serie arranca con el asesinato de una cantante pelirroja y la policía se centra en los principales sospechosos, que son los amigos de esta joven, todos ex alumnos de un colegio católico. La serie de Netflix se desmarca absolutamente del libro y del filme, y esta es una de sus bazas más interesantes. En un inicio fui reticente a empezarla porque pensé que me iban a contar lo mismo. Todo lo contrario. Luego, ante los dos primeros episodios dudo, porque me parece demasiado hardcore y la relación entre los jóvenes de este grupo es malsana y repulsiva. Todos los personajes de la intriga están tarados y no sé muy bien por dónde van los tiros. Pero en el tercer episodio (tiene seis) aparece una referencia directa al libro, como si en el libro realmente estuviera la clave de todo, y esto sí que me interesa mucho más. De hecho, los tres episodios restantes los veo del tirón hasta el final.

La serie de El perfume es alemana y cuenta con unos personajes que actúan de una forma muy cerebral, excepto la mujer policía que, para más inri, mantiene una relación idealizada con su jefe casado. Los saltos en el tiempo nos van dando pistas y es gracias a los flashbacks como vamos descubriendo por qué los amigos se comportan de cierta manera. Todos tienen en común una visión del sexo alejada de la realidad, condicionada por sus experiencias algo traumáticas. El sexo es una referencia absoluta en la serie, como lo era en el libro. También cómo gracias al olor podemos manipular nuestros sentidos. 

Lo mejor de la serie es su puesta en escena, con un diseño de interiores y del uso del color muy interesante. Junto a las escenas más explícitas por su crudeza, aparecen mensajes más sutiles ante los que hay que estar atentos, pequeñas pistas que cobran todo el sentido al final de la serie. Los personajes parecen de una manera, pero, cual cebollas, se van desnudando y los vamos entendiendo poco a poco. El mensaje, más allá de la obsesión por el olor perfecto, es mucho más cruel y produce una empatía directa con el espectador. El perfume habla de la soledad como estigma, pero también de las infancias robadas. Traumas que continúan de por vida por culpa de una infancia infeliz o de unos padres inexistentes. El perfume remarca la necesidad de responsabilizar a unos padres ante el cuidado de sus hijos y la obligatoriedad de un estado de cuidar a aquellos que no puedan tener una infancia feliz. La serie esconde un poderoso mensaje contra los abusos de cualquier tipo.

Lo peor de la serie es su desasosegante arranque, que juega con el espectador, que no sabe muy bien qué pasa con cada uno de los personajes. Esto se puede agravar con los flahsbacks, al principio no tenía muy claro quién era quién. Evidentemente los guionistas ocultan muchos datos importantes para entender el desenlace y, en ese aspecto, no juegan limpio. Pero, en definitiva, no tiene nada que ver lo que crees que es El perfume con el desenlace final. Hasta entonces habrá más de un secreto guardado y, sobre todo, no se explicarán las motivaciones reales de los personajes para hacer lo que hicieron y hacen.

(con spoilers sobre el final)


Ojo, hablo del asesino de El perfume y de las enrevesadas relaciones entre los personajes. K se sabía buenorra y se enrollaba con Roman y con Butsche. K aparece asesinada en el futuro. Tenía un hijo que no habla (no sabemos por qué) y que supuestamente es del director del colegio católico al que iban los chicos (a mí no me cuadran las fechas o el director miente). Roman se enamoró de ella pero K prefería a Butsche. Roman sustituye a K por Elena, una chica sin madre, con un padre ausente, de la que abusan todos, y que es violada por Butsche en venganza contra Roman, que cuenta que Butsche se lo montaba con su madre, de ahí su experiencia. En el futuro, Butsche es el dueño de un local de putas a las que trata como basura. Sin embargo, cuando una de las putas lleva a su hija allí, Butsche protege a la niña. Elena se provocó un aborto y más tarde se casó y tuvo una hija con Roman. Sin embargo, Roman continuaba acostándose con K, que era vecina, y cuando K no quería pegaba palizas a Elena a la que llama frígida porque no disfrutaba del sexo como K. Roman y Butsche eran amigos de Moritz, el futuro perfumista, del que no sabemos absolutamente nada en la serie (sólo que tiene una perfumería en Paris). Nos olemos que tiene que ver, pero él no es el asesino, sólo aprovecha las esencias que le dan sus compinches. Junto a ellos, Sluiter, al que llaman desdentado, un tipo del que se ríen por sus dientes y al que hacen pasar cinco días recluido en un pozo como prueba absurda. Sluiter siempre ha estado enamorado de Elena y la ayuda en lo que puede. De jóvenes, fue a Elena a quien le tocó meterse en el pozo, pero él la sustituyó sin decirle nada a los otros. Entre los dos traman algo absolutamente enfermizo. Matan a una perra y logran con su esencia que sus cachorros les sigan. Hacen lo mismo con un niño pequeño para que su madre se fije en Elena y la adopte. Es Elena quien mata al niño y Sluiter lo entierra. En el futuro, la policía Nadja encuentra los cuerpos. Se ha quedado embarazada de su jefe Grunberg, pero éste no quiere romper su matrimonio. Se mezclan varias subtramas. Mientras el asesino mata a K, a la prostituta y a una chica en silla de ruedas para encontrar el perfume del amor, con el que se enamorarán del que lo use, Sluiter agrede a Elena para que parezca que el asesino iba a por ella y así alejarla de Roman. Nadja los descubre y no sólo no le aleja de Roman si no que pierde la custodia de su hija. En el tribunal, ante la decisión de dejar a la niña en un centro de acogida (como el que conocen todos) o con su padre, Elena prefiere que se quede con él. También sabemos que Nadja creció en otro de estos centros, porque su madre la dejaba sola todo el día hasta que un día se cayó por una ventana. Al final, Nadja va a la casa de la psiquiatra de Sluiter. Allí esconde su laboratorio el perfumista. La psiquiatra es la que financia el perfume del amor del perfumista y quien mata es uno de los policías que da mala espina desde el principio porque es un misógino. El olor del amor tiene la sensualidad de la cantante a la que todos desean; de la prostituta que exuda sexo, y la pureza y el amor incondicional de la chica en silla de ruedas a la que todos quieren. La psiquiatra se lo echa, lo que hace que el policía embrutecido la intente violar y ella lo mate. Nadja la detiene y la psiquiatra la engatusa con el invento, pero es que Nadja ¡no tiene olfato! Pero Nadja, que quiere lograr como sea que su jefe se enamore de ella y formen una familia, mata a la psiquiatra para quedarse con el potingue sin que nadie se entere. La última escena se produce dentro del coche y Nadja logra atraer a su jefe, entre el deseo y la necesidad de estrangularla.     

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