5.12.17

Jayne Mansfield, un sex symbol con mala suerte

Ni era rubia ni murió decapitada. El museo que conserva el coche en el que Jayne Mansfield falleció hace 50 años ofrece un tour sobre su rocambolesca vida.


Ganó un Globo de Oro por Una rubia en la cumbre (1956), pero Jayne Mansfield pasó a la historia, pese a su coeficiente de 163, por parecer una rubia tonta a lo Marilyn Monroe (ella que era morena).


Abandonada por su novio al quedarse embarazada a los 16 años, se casó con un compañero de instituto del que adoptaría el apellido. Tras varios concursos de belleza, se mudó a Hollywood, donde se hizo famosa al mostrar “por descuido” sus pechos a los fotógrafos.

Mítica es la imagen en la que Sofia Loren le mira de reojo el canalillo. Acentuó su fama de actriz con pocas luces al casarse con un culturista, con el que vivió en una mansión de color rosa. 



Alcohólica, acabó sufriendo malos tratos de su tercer marido. Antes de morir, y tras posar desnuda en Playboy, había ingresado en la iglesia de Satán.



En el museo Dearly Departed de Los Ángeles llama la atención el Buick Electra destrozado en el que la actriz perdió la vida, junto a su chófer y su novio, el 29 de junio de 1967 a los 34 años. No murió decapitada como asegura la leyenda.

Por cierto, pocos saben que uno de los cinco hijos que tuvo es Mariska Hargitay, la protagonista de la serie Ley y orden: UVE.

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