6.1.23

Opinión. La dama de los muertos (Totenfrau): la venganza de una motera que no le tiene miedo a nada

Opinión de La dama de los muertos (Totenfrau), miniserie austriaca, adaptación de la novela de Bernhard Aichner, en Netflix. 


Qué buen policiaco es la serie austriaca La dama de los muertos #Totenfrau. Seis episodios que nos sumergen en la investigación que hace una mujer (Anna Maria Mühe) tras la extraña muerte de su marido policía. Lo mejor: ella regenta una funeraria (Blum), le resbalan muchos convencionalismos y no le tiene miedo a nada. Ella va con su moto (más independencia), jugándose el pescuezo pues tras el fallecimiento de su esposo descubrirá todo un entramado bastante chungo, a pesar de la falsa apariencia de pueblo tranquilo. Por cierto, la intro es espectacular. 

SOBRE EL FINAL (CON SPOILERS)

Sobre el final de La dama de los muertos. Hay algunas escenas previsibles. Obviamente si Blum busca vengarse de los que mataron a su marido, estos irán cayendo uno a uno. Eso es algo que anticipamos desde el principio, cuando descubrimos que esta mujer no le tiene miedo a nada e irá a por todas. Varios personajes juegan a favor o en contra de ella. Todos parecen sospechosos, claro está, así que tienes que ir viendo de quién te fías y de quién no. En eso vas de la mano de Blum. Solo iremos por delante con la subtrama que todo lo conecta, la de la trata de blancas que se ha pergeñado desde hace años, pues nos muestran imágenes del pasado en el que se secuestran y asesinan a jóvenes engañadas. Como toda badass que se precie, la tía va de sobrada y a pesar de que en algunos momentos no se lo cree ni ella, entras de lleno en sus peripecias porque quieres que el bien gane. Impacta desde la primera imagen del atropello, peor luego la serie gana con subtramas que no me veo venir, como por ejemplo, que Blum escuche a los muertos, que le hablan. O que no se corten a la hora de mostrar cómo prepara los cadáveres. O, especialmente, cuando nos cuentan que la propia Blum las pasó canutas de pequeña con unos padres abusivos. Que fuera ella la que provocara su muerte es el remate final para saber que esta tipa es más dura de lo que creíamos y que está de vuelta de todo. Frente a ella unos villanos que son una panda de tíos asquerosos, una manada, que comenzó violando en grupo y acabó pasándose de rosca. Y resulta que el peor de todos es un policía, amigo de su marido, que además le corteja. Algo te ves venir, pero funciona cómo ella le atrapa también, gracias a la ayuda de un inmigrante que trabaja con ella. Luego está la otra historia, una cortina de humo, de la dueña de la estación de esquí y del hotel en los Alpes que busca financiación para hacerse con el valle al completo. Ahí se la juega también Blum, pues esta señora es poderosa pero tiene que valorar si lleva a la policía a Blum o prefiere taparlo todo (los cadáveres de las chicas) en favor de su negocio. La serie es lo suficientemente retorcida y llena de acción como para mantenerte pegado en el sofá.

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