11.1.14

Nace el primer número de la revista Fuera de Series, sorteo suscripciones GANADORES

La revista Fuera de Series se va a publicar exclusivamente en formato digital, sin publicidad, será multiplataforma (da igual el tipo de ordenador, tablet o teléfono que uses) y todos los autores vamos a cobrar por escribir. Así lo explican sus creadores, los hermanos Navas, en la web oficial.


De carácter mensual, tendrá una entrevista en exclusiva y varios artículos con experiencias personales o de temática seriéfila. Por ser el primer número (el lanzamiento se ha adelantado hoy día de Reyes, en vez del 3 de febrero), la revista incluye un total de 10 artículos (escritos por Alberto Rey, Javier Suárez, Roberto Pastor, Mon Suárez, Amanda Pons, Carlos Sogorb, Carlos M. Navas y Lorena Gil, siendo la entrevista de Borja Glez. Santaolalla al director Paco Plaza), entre los que se encuentra también éste que aquí véis: "Eres lo que comes, seriéfilo", con una espeluznante imagen del cuarto episodio de Hannibal. En este artículo gastronómico, recorro más de 50 series, contando curiosidades y anécdotas sobre los platos que vemos en ellas, desde Hannibal a Treme, pasando por Dexter, Los Soprano, Friends, Futurama, Mom, The Wire, Juego de tronos, Parks and Recreation o Ray Donovan.

Si ya eres suscriptor espero que te guste. Si no es así, aún estás a tiempo. La revista se sufraga a través de crowdfunding. Puedes informarte de cómo hacerlo aquí.

Twitter: FueradeSeries 
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Desde Yonomeaburro me gustaría animaros a participar de este nuevo proyecto, así que voy a sortear un par de suscripciones anuales para los que estéis interesados. Simplemente, dejadme aquí un comentario sobre vosotros, por qué véis series, por qué os consideráis seriéfilos, qué os gustaría ver en una revista dedicada solamente a series, y entre todos los comentarios que reciba antes del viernes 10 sortearé las dos suscripciones gratuitas. Suerte!

Actualizo (11.01.2014)
Hola amigos! Estos son los ganadores del sorteo de dos suscripciones escogidos por azar ya que cualquiera de vuestras respuestas era válida :)

Amarita
Caterina Rodriguez


Enhorabuena y gracias a todos por concursar!

Mi texto completo:

¿Tienes hambre? Deja este artículo para más tarde. Porque en las series de televisión se come, igual que se bebe, mucho, demasiado. O, al menos, desde que ‘prohibieron’ fumar en la pequeña pantalla. Vale que Carrie Bradshaw utilice el horno para guardar sus zapatos (en realidad, su casa entera es un closet), pero no hay episodio en el que Carrie y sus amigas no hablen de vaginas y penes sin un brunch de por medio. Para sus monólogos en columna, Carrie prefiere un “Cosmopolitan”, la única receta que se sabe de memoria. Porque salir, comer y dejarse ver en Nueva York es de lo más cool.

En las series, como en la vida, se puede nacer en el desayuno y morir cenando. Un forense llamado Dexter comienza el día con la intro calórica más potente que hayamos visto jamás en pantalla (al menos hasta que apareció Hannibal, aunque, agrrr, no es lo mismo). Nada como una carnaza, unos huevos con ketchup, café y zumo de naranja con apariencia sanguinolienta para coger fuerzas. Nunca verás al serial killer con un sandwich mordisqueado en la escena del crimen… algo muy habitual, por jocoso, en la mayoría de las series policiacas. El señor Morgan tiene clase (y estómago) hasta para esto. En una ocasión le vemos tirar a la basura un par de bistecs porque no están a la altura. Si volviera a nacer, Dexter podría ser el mejor de los carniceros.

De haber nacido en Miami (hipotéticamente hablando) no sé si Tony Soprano habría acabado en la mesa del justiciero. ¿Te imaginas? En Los Soprano, el personaje interpretado por James Gandolfini se despidió de sus fans sentado a la mesa de un pequeño restaurante, junto a su familia, comiendo unos aros de cebolla, “los mejores del Estado”. Nada de sabrosos espaguetti con albóndigas en el Vesubio ni chupitos de sambuca en el Bada Bing! El capo más famoso de la ficción — con permiso de El Padrino — rumiaba un vegetal frito en el, paradójicamente, momento más tranquilo de toda su existencia.

Imágenes metafóricas que encuentran su máximo esplendor en la serie Hannibal, cuyos episodios tienen nombre de comida. Aunque las apariencias engañen, lo cierto es que no se había visto nunca un congelador tan bien aprovisionado. Si del cerdo se aprovecha todo, no digamos ya del ser humano. Y siempre bien regadito de Chianti. Sus elegantes ademanes han inspirado no sólo a Dexter en la despedida de la serie, sino también a las brujas de American Horror Story: Coven. La fashionista Myrtle, preocupada por su melena pelirroja a lo Grace Coddington y por sus conjuntos haute couture, urde una venganza cocinada a fuego lento: concretamente, una suculenta langosta a la mantequilla y exquisitas bolas de melón con cuya cucharita hace virguerías con el ojo humano… aunque, eso sí, avisa a sus futuras víctimas: “No voy a mataros hasta después del postre: tarta de lima. Me encanta, más que la isla flotante, llamadme ignorante”. El humor negro, negrísimo, de Ryan Murphy llega hasta los fogones. Ya lo vimos con aquel cerebro emplatado de la primera temporada.

Pero si algo nos ha enseñado Hannibal es que en nuestra mesa no pueden faltar otros delicatessen más accesibles para paladares no caníbales (¡auch!). No se había comentado tanto un episodio con una pata de jamón ibérico desde Los Serrano. Hannibal lo corta a mano para deleite de su invitado, que aprecia la dificultad para conseguir tan suculento plato. El comedor de Hannibal es, en muchas ocasiones, una especie de corredor de la muerte en el que la víctima cebada se despide con algo más apetitoso que unos aros grasientos. Sin duda, Hannibal ha marcado un antes y un después en la gastronomía televisiva y se lo debemos al cocinero José Andrés, cuyas retorcidas propuestas realizadas en su calidad de asesor fueron llevadas a la pantalla por Janice Poon, una amante de la gastronomía española.

Porque la comida Made in Spain sigue pareciendo exótica (y que así siga) al otro lado del charco. En muchas series se enorgullecen de pedir ‘tapas’ y ‘sangría’ (en The Goldbergs, ambientada en los años 80, ya parecía hacer furor). ¿Ejemplos? Muchos, la mayoría muy divertidos. Me sorprendió encontrar un episodio, magnífico, de Mujeres desesperadas en el que cada una de ellas se nos presentaba subliminalmente a través de la comida. La más sibarita, Renee (Vanessa Williams), se decantaba por la ‘tortilla española’. Con series familiares como las protagonizadas por las desesperadas de Wisteria Lane hemos aprendido (y mucho) a entender la importancia de la salsa de arándanos y del pavo relleno de Acción de Gracias. Estos episodios festivos, como los de Navidad, son ya un clásico, con sus poncheras y sus tartas de manzana.

Sin embargo, lo que más me sigue sorprendiendo es el extraño maridaje nacido entre la pizza y el vino. Cuando los Scavo abrieron una pizzería, resultaba inevitable que montasen cenas temáticas en familia… pero el que Lynette, tras su divorcio, viera como su nuevo novio le invitaba a una pizza con vino tinto parecía un chiste del destino sin mucha gracia. En The Good Wife sirve para que Peter y Alicia recuerden cómo fue su primera cita y, de paso, sepamos como espectadores que se han hecho a sí mismos, siempre juntos. Algo parecido es también esa cita especial de los famosos viernes de Peter, Bishop, y Olivia en Fringe, tan cuadriculados ellos que no salían del pizza-vino blanco con película de terror. O en Hot in Cleveland, cuando las cuatro solteras celebran su día de ‘Sin Valentín’ sin hombres y a base de hidratos bien regados, siempre tan prohibidos.

De noches especiales están las series llenas. Si la comida española les resulta exótica, punto y aparte merece la cocina mexicana. En Raising Hope se apuntan a ‘La noche de los tacos’ (otra ironía más en esta serie creada por hispanos), en la que los tacos se rellenan de lo que se encuentre en la nevera porque la necesidad aprieta. En un tono más formal, Sonya Cross es invitada en The Bridge por su nuevo compañero, Marcos, a cenar en su casa junto a su familia. No sólo un puente separa EEUU y México, estos dos países tan dispares, sino que también a la mesa vemos que, acentuado por su síndrome de Asperger, Sonya es incapaz de mentir y comenta lo desagradable que le está resultando esas comidas elaboradas como son las quesadillas y los frijoles.

Pero si hay un invento mexicano que gusta a todos es, sin duda, el cóctel “Margarita”. Desde los tequilazos “Revolución Etiqueta Plateada” favoritos de la bipolar Carrie en Homeland a las juergas que se corren (más aún) en Modern Family, donde, acentuada por el alcohol, la tontuna de Phil resulta de lo más atractiva para un gay interpretado por Matthew Broderick. Episodio memorable aquel en el que la pareja gay y sus amigos mezclan los “Margarita” con absenta (“que el corazón alimenta”), provocando que el patriarca se desmelene como el que más. Bebidas que nos trasladan a mundos fantásticos, como la ambrosía que se degusta en Battlestar Galactica, creada hace más de 100 años en las colonias de Kobol. Y es que con los menús alienígenas se abrió la puerta a alguno de nuestros traumas más arraigados, como la imagen de Diana tragándose una rata en V o creer que el peludo y afable Alf se alimentaba de gatos. Aunque no sepamos muy bien qué es el doctor Zoidberg (su apariencia recuerda a unalangosta), nos repele su dieta a base de basura en Futurama. Otros extraterrestres, más aventureros, están dispuestos a cambiar, inventando el Daiquiri de plátano como hizo en un ambiente de lo más fiestero el Doctor.

Ya lo sabemos: a veces, nos gusta lo que nos gusta y no hay más que hablar. Que se lo digan a Violet, la condesa viuda de Grantham, cuando le ofrecen por primera vez unos cócteles traídos de EEUU y la pobre se lleva las manos a la cabeza, asustada (“Donde esté una copita de jerez…”). En Downton Abbey, sentarse a la mesa engalanada forma parte del ritual, al igual que los sirvientes unas plantas más abajo. El trajín de las cocinas para que todo esté siempre a punto es parte del engranaje de ese gran edificio en el que la apariencia lo es todo. Curiosamente, un giro inaudito en la historia lo protagoniza uno de los lacayos al conseguir una beca como chef en Londres.

El mundo está cambiando y nada lo muestra mejor que un cocinero ante sus platos, siempre innovando. Desde la maniática Monica de Friends al sensual chef de South Park; desde el sarcástico jefe de cocina de Mom al imaginativo cocinero neptuniano de Futurama. Todos imponen sus reglas en sus cocinas, y muchas veces, fuera de ellas.

Una serie que ha enlazado de una forma original y perfecta ambos mundos es Treme. Nueva Orleans renaciendo de sus cenizas, superviviente, como esa cocinera que, cuando no hay postre que servir, se va a buscarlo a su propia casa. El cliente siempre lleva la razón y, como parte del homenaje a las gentes que sufrieron el Katrina, en la tercera temporada se homenajea su gran gastronomía sentando a la mesa a algunos de los mejores chefs de EEUU. Entre ellos, Tom Colicchio, que, además de ser jurado del televisivo Top Chef, fue pionero al preparar, como parte de la promoción de lanzamiento de HBO, un menú westero cuando se estrenó Juego de tronos. La serie surgida de la imaginación de George R. R. Martin ha conseguido casi un imposible: que dos fans escriban, con el beneplácito de su autor, un libro de recetas inspiradas en sus mundos ficticios. Y es que, ante el fin del mundo tal y como lo conocemos, todo es posible.

Si vives en un escenario postapocalíptico como el de The Walking Dead te acostumbrarás a cazar ardillas. Y si tienes la suerte de toparte con el Gobernador podrás probar su sofisticado whisky “Bastilla”. Aunque es curioso que, antes del ataque zombie, los protagonistas sólo comieran hamburguesas con patatas fritas… ¡Si lo hubieran sabido antes! Hay que aprovechar, amigos, nunca se sabe. Aunque peor que la cocina de una cárcel como la de Oz o la de Orange is the New Black, nada. Curioso que todos los presos se peguen por trabajar entre fogones, ya sean los italianos en la primera o las dominicanas en la segunda. Una vez que un grupo maneja sartenes y cacerolas, media prisión es suya.

La hamburguesa merecería un post para ella solita. Ni el abuso de la comida china ha podido hacerle sombra. La burger es la reina de la sitcom. La cadena Krusty Burger de Los Simpson, creada por un payaso (¿hay algo que pueda hacer más feliz a un niño?) o la Cangreburger de Bob Esponja, que alegra el jeto hasta a un amargado como Calamardo. En Cómo conocí a vuestra madre, Marshall se medio perturba intentando recuperar el sabor de una hamburguesa que comió en Nueva York, tan buena que Barney confiesa que le entran ganas de coserse el culo. El sabor auténtico de las cosas también lo persigue Robin Williams al frente de la agencia de publicidad de The Crazy Ones usando a la todopoderosa McDonald’s para una de sus acostumbradas bromas: “¿Has tomado un Happy Meal infeliz?”. Al personaje de Williams, cuando se le cruza el cable, le da por servir en la cocina del dinner del barrio donde, dice, “se le afloja el estrés”. Comer una hamburguesa con ganas es tan visualmente agresivo que cuando una mujer como Stella Gibson, interpretada por Gillian Anderson, la devora en el piloto de The Fall ya sabes que será capaz de enfrentarse a lo que sea: Stella va a morder donde más duela.

La guerra de sexos también ha llegado a la cocina. En Rockefeller Plaza, Jack Donaghy (Alec Baldwin) pide a un camarero una bebida tan femenina como el “Cosmopolitan”, un “Nancy Drew” (aunque él lo desconozca). La jefa de guionistas de su programa, Liz Lemon (Tina Fey), huye del tacón y ama los adictivos snacks “Sabor de soledad, con más semen de toro” según anuncian. En Parks and Recreation se da el caso contrario: mientras la eficiente pero torpe Leslie Knope se atiborra de dulces gofres, su colega Ron Swanson no le hace ascos a la carne cruda, pidiendo como aperitivo todo el bacon que le puedan cocinar, alternándolo con variados tragos del exclusivo whisky “Lagavulin”.

Es muy curioso que en series protagonizadas por policías, donde lo usual es que directamente no se coman más que sobras, se comiencen a dar guiños de lo más divertidos. No sólo Mulder se preparaba unos “Destornilladores caseros” de infarto mientras Scully le miraba desconfiada. En The Killing, si bien Linden es la reina de las vending machine, Holder, un anti comida procesada, lleva siempre consigo una bolsita de pequeñas zanahorias cortadas como si fueran un tesoro. Pero, si se pretende atrapar al criminal, el tiempo es oro: El estrés lleva a la protagonista de The Closer, por ejemplo, a atiborrarse de galletas (lo que le ayuda además a resolver los casos) y a los polis de The Wire a no salir del bar irlandés donde corre el whisky “Jameson” como si fuera agua. Paradójicamente, los cerebritos de The Big Bang Theory no sueltan la bandeja con bebida energética y comida prefabricada. Hasta los periodistas de The Newsroom, en contadas ocasiones, frecuentan algún restaurante asiático snob (¿tofu helado y cremoso?)… Aunque lo normal es que acaben peregrinando en grupo al karaoke chino cerca de Times Square después de una larga jornada.

Comer rápido y mal ha pasado factura a algunos de nuestros personajes más queridos, que han engordado hasta la exageración por exigencias del guión (hay casos en New Girl, Battlestar Galactica, Friends y Apartamento 23, entre otros). También ha pasado al contrario y el actor de turno se ha puesto las pilas en la vida real. Para justificar que Chris Patt perdiese 22 kilos, en Parks and Recreation bromearon con que había dejado de beber cerveza. Asunto arreglado. El yoyó Chandler en Friends es un caso digno de Iker Jiménez. ¿Y qué ocurre en esas series en las que casi no se come? ¿Estás seguro? A veces, parece que en Mad Men sólo se beba “Old Fashion”, pero fíjate bien porque ellas cocinan y las salas de reuniones están llenas de bandejas. En otras, por el contrario, es ese algo comestible lo que se convierte en un leit motiv de la serie, como el popular puesto de plátanos con chocolate de Arrested Development, que sufre todo tipo de singulares contratiempos.

Hay series que han puesto de moda lugares, como la tienda de dulces Magnolia Bakery de Sexo en Nueva York y el Monk’s Café de Seinfeld (aunque no vendan la sopa del nazi) en Nueva York; el bar restaurante Cheers de Boston o la cafetería Grumpy en Brooklyn de Girls, tan hipster como los cócteles de Happy Endings servidos en tarros de mermelada. Hay situaciones en las que la comida nos ha servido para hacer la gracia sin que los guionistas lo pretendieran: ¿el hijo de Walter White, Walter junior, sólo se alimenta de cereales? Y eso que en Breaking Bad la evolución del apocado Walter al temido Heisenberg pasa por cambiar el vino blanco de caja por el exclusivo whisky escocés “Dimple”. Si aquí Dean Norris (su cuñado Hank), es especialista en preparar “Margaritas” y hasta fabrica su propia cerveza (algo que enfurece a Walter), en La cúpula, Norris es un falso líder que no puede tirar para adelante sin un trago de ese whisky que va escaseando en el Switbrear Diner. Hasta en otro tipo de ciudad aislada, en la isla de Perdidos, encontramos productos Dharma de todo tipo (siempre que estuvieran a salvo de las manazas de Hurley, claro).

Como oficio, negocio, lugar de reunión (imprescindible en las citas a ciegas de Dates, por ejemplo) o como parte de la descripción de un personaje, la cocina siempre estará ahí también para aportarnos enormes consejos. Como en Ray Donovan (la serie revelación, para mí, de 2013) cuando el más tímido de los Donovan prepara con temor unos espaguetti a su nueva novia, un amigo de la familia más cocinillas y experimentado le ayuda diciéndole estas sabias palabras: “No puedes añadirle salsa embotellada si quieres mojar el churro”.

17 comentarios:

Unknown dijo...

Llevó viendo series desde hace unos cinco años. Sigo varios blog y podcast y me gustaría poder regalar una suscripción a alguna migue te que todavía no ve claro esto de engancgarse. Un saludo

Aw... Man! dijo...

Hace unos cuantos años, me operaron de una historia (nada serio) que me obligó a mantener reposo durante unas semanas. Fue en ese periodo en casa donde empecé a ver series y a interesarme por ellas de una forma más profunda de lo que hacía hasta entonces (descubrí Mad Men, Dexter, Twin Peaks, Breaking Bad, etc.).
En cuanto a lo que me gustaría ver en una revista seriéfila: principalmente curiosidades y novedades de las series que ya sigo y, sobre todo, descubrir nuevas series de calidad, ¡que en este 2013 nos hemos despedido de unas cuantas, y hay que renovar repertorio!
¡Un saludo!

Anónimo dijo...

Creo que la primera serie a la que me enganche fue a Los Soprano, después de ello fue un no parar, he pasado por Mad Men, Boardwalk Empire, y hasta la última novedad de Masters of Sex. Ver series es casi una religión y muchas veces el tema de muchas conversaciones con amigos.
Lo que espero de una revista seriéfila es que me descubra series nuevas que me puedan sorprender y por eso me gustaría poder leer lo que se publica en esta revista...

ariendados dijo...

Me gustaban las series desde hace años, pero pertenezco al grupo que realmente se empezó a aficionar a ellas de verdad gracias a Lost. A partir de ella quise saber más sobre series y pude descubrir podcasts como Ohhhtv, las TV Slayers o Fuera de Series. Creo que una revista de series es un proyecto que sorprendentemente no existía aún en España y por eso me gustaría poder llegar a leerlo.
En una revista de series me gustaría encontrar un amplio artículo sobre el proceso de elaboración de un guión, y como consiguen ir encajando las piezas del puzzle que van formando.

Ana Magdalena Quijano dijo...

No puedo dejar de ver series desde que comencé la carrera en 2009. Comencé con Lost un enero de exámenes, cuando aún existía Megavideo. Estudié el primer cuatrimestre en los minutos que tenía que esperar para poder seguir viendo los capítulos. Desde aquel momento no soy la misma, descubrí que no solo el cine me revolvía las tripas y me emocionaba. Continué con Los Soprano y me enamoré. Con The Office redescubrí que la comedia no tenía por qué ser plana y sin sustancia. Con Breaking Bad, que las buenas historias no solo se alojan en los buenos libros y que los buenos personajes también pueden formar parte de la pequeña pantalla. Ahora tengo un blog (apenas recién nacido) donde escribo sobre mi pasión.
Me encanta el proyecto de Fuera de Series. Los llevo siguiendo un tiempo y me parece un equipo fantástico. Ojalá tengan la suerte que se merecen, por ahora, van por el buen camino.
Un saludo.

Caterina Rodriguez dijo...

Pienso que mi trayectoria en convertirme en una seriéfila comenzó hace varios años atrás .Recuerdo haberme zambullido con un entusiasmo completamente intuitivo-sin prejucios ni juicios- a la serie protagonizada por Bruce Willis : LUZ DE LUNA a finales de los 80...
Luego no sé si tengo una amnesia lacunar ,pero pasó mucho tiempo y me encontré con FRIENDS..pasé tardes enteras viendo las maratones..qué gusto de reirme tanto!.También está en mi memoria ALLY Mc BEAL,una serie con una protagonista divertida ,surrealista ,nada de perfecta..
Luego vino SIX FEET UNDER ,una propuesta casi brillante, aunque para mi gusto terminó algo delirante al final..POsteriormente una tarde aburrida recuerdo que tuve la suerte de ver el primer capítulo de LOST :fascinante...pero las últimas temporadas "se fueron en volada".
Y después lo mejor :LOS SOPRANOS
ahí comencé a inagar acerca de las series , no podía entender cómo la TV nos entregaba un lujo de guión ,personajes extraordinarios etc..
A partir de ese momento tomé conciencia del fenómeno de las series :se había consolidado un nuevo género :las series.Dignas de estudio incluso dentro de la Academia.
Desde entonces no he parado:
MAD MEN , BREAKING BAD , The KILLING ,The FALL ,PRISION BREAK , HOMELAND ,HOUSE OF CARDS , ORANGE IS THE NEWBLACK ,THE WALKING DEAD , etc
Siempre busco críticas -fue así como encontré este sitio- porque me gusta tener un feedback acerca de la serie que estoy viendo y así avces me enriquece la mirada y lectura que yo le he dado.
De las series me impresiona en general la capacidad de profundizar en las historias y de entregarnos personajes ,protagonistas complejos:héroes-antihéroes..la spintesis de la condición humana.
Me deleita el énfasis que le dan al mudo subjetivo..(algunas principalmente).
DEbo confesar si antes fui cinéfila , ahora soy seriéfila.
Increíble el viraje..



Margot dijo...

Recuerdo ver series desde mi infancia, empezando por aquellas que veían mis padres y que aunque no siguiera como hago ahora, retengo en mi memoria, algunas como La Ley de los Angeles, Luz de Luna, Remington Steel, Canción Triste de Hill Street... A partir de ahí, la primera serie que seguí, y una de mis favoritas: Urgencias. Eran otros tiempos y sin tanta información ni internet estábamos a merced de que la primera la emitiera, incluso sin saber ni qué temporada era. A partir de ahí, Friends, Ally McBeal, Cinco en Familia, Buffy, Alias, Dawson Crece... Ya más cercano en el tiempo, Lost, Veronica Mars, Mad Men, Juego de Tronos, Glee, Los Soprano, The Wire, y muchas más.
Me gusta mucho leer información sobre series en las clásicas revistas de cine, pero el espacio que le dan es muy reducido, así que me encantaría leer una revista exclusivamente dedicada a ello. Me gustaría leer artículos sobre series antiguas, repasar grandes éxitos, conocer nuevos estrenos, críticas de temporadas, entrevistas, etc.
Felicidades por el blog y por la iniciativa

Antonio Callizo dijo...

Me hice seriéfilo empedernido a los 5 ó 6 años cuando empecé a ver Los Simpsons. Serie a lo mejor no acorde a mi edad pera ya me encantaba lo mismo que ahora, lo que hace que la tenga que defender cada vez que alguien salta con un "Los simpsons ya no molan, eran buenos hace 10 años". Fui creciendo con la serie y pensé que si la primera serie que había visto me había gustad tanto, debía haber muchas más que me gustaran. Ahí aparecieron Los Soprano, The Wire, Futurama, A dos metros bajo tierra, 30 Rock... hasta hoy, que admito que se me ha ido de las manos y sigo más series de las que tengo tiempo a ver.

Sarai NG dijo...

Hola !! Soy fan de las series desde que tengo uso de razón, aunque mis gustos han ido variando como es lógico jajajaja

Las sigo a ritmo de U.S.A porque el ansia me puede, unos 10 capítulos semanales de media y vería más si tuviese tiempo ! Las series forman parte de mi vida porque me han conectado con mucha gente a la que quiero y porque me divierto un montón comentandolas !

Una de las cosas que más me gustan de los blogs o páginas sobre series que sigo son las referencias o curiosidades que sacan a las series, a mi que me encanta fijarme en los detalles ese tipo de secciones me encantan ♥

Gracias por esta espectacular propuesta y por todo, como siempre !

Charly Rodriguez Sogorb dijo...

Me aficione a las series durane la universidad, o sea, hace nada. Un día vi El Padrino, luego la II y luego la III, y fue al buscar más contenidos similares con los que acabé viendo Romanzo Criminale.

Teniendo en cuenta que ese momento estaba dentro de la era LOST, era complicadísimo no caer en la fiebre.

¿Por qué me considero seriéfilo? Si en esta vida hay que tener un vicio, más vale que sea atractivo y no haya necesidad de desintoxicarse.

Lo único malo (y a la vez bueno) que tienen las series es que acaban. Con la revista Fuera de Series me quiero recrear en las series que me hacen la boca agua solo de pensar en ellas, como Los Soprano o Mad Men (en esferas muy muy distintas).

saludos

mixami dijo...

Tengo pocos vicios, pero las series son uno de ellos.
La primera gran serie de mi vida fué Friends.
De Chandler y Joey, pasando por Sawyer-Jack-Kate, Brenda y Nate, Walter y Jesse y con muchas ganas (y mucho tiempo) de conocer a otr@s!!
Una revista exclusivamente de series seria un sueño!

Mar.... dijo...

Creo que he visto series desde que puedo recordar.
Empecé con clásicos como Friends, X-Files, los incombustibles Simpsons,... y de ahí he ido creciendo.
Decubrí que podía verlas en VOSE gracias a Lost (y que valía la pena un madrugón para ver el ansiado final).
Aprovecho los parones en Navidad y Verano para descubrir nuevas series.
Sí, me llamo Sílvia y soy Serieadicta.

amarita dijo...

Me topé con la primera temporada de Twin peaks en DVD y desde entonces como series. Veo todas (o casi), disfruto y critico muchas...

Tengo mis comedias para ver mientras desayuno, los dramas para los días en los que como sola y las familiares/blanditas para por la noche.
Los fines de semana son para la acción, motos, bandas y drogas. Lo normal.

Tomás dijo...

Desde siempre he visto alguna serie, que me enganchaba en mayor o menor medida. Normalmente lograba controlar mi adicción y como solía ser una vez por semana no parecía preocupante, hasta un verano que por aburrimiento me puse a ver la tele (veo muy poca televisión en verano)en la 2 había programa doble: Las chicas Gilmore y A dos metros bajo tierra. Este fue el principio de una afición, que según los que me conocen empieza a ser preocupante. Hoy, en plena era dorada de las series, veo entre 10 a 15 series semanalmente, he tenido que hacerme una hoja de Excell para controlar lo que veo.
¿Tendría que hacermelo mirar?

Luis F. dijo...

Frasier y El Ala Oeste fueron las que me engancharon a esto de las series. Las vi completas de principio a fin. No a ritmo de TV en España (eso es un imposible, y ma´s en aquella época) sino bajándomelas de emule a paso tortuga. Las vi dobladas.
Luego me entró gusanillo y empezamos con CSIs (o similares) y cosas fáciles de digerir hasta que por fin me bajé 6 feet under y fue como una epifanía.
Dejé de lado el cine por su nula creatividad. Todo son secuelas, precuelas o remakes y ya huele.
Luego das un paso más y te lanzas a ver cosas en VOS, series británicas, y hasta francesas o danesas... y hasta españolas!! :-D
Dado el panorama televisivo actual con un primetime que empieza a las 22:30 es imposible ver nada razonable entero sin morirse de sueño así que me las bajo y las suelo ver a ritmo USA aunque pago suscripción a tele por fibra como compensación para que las productoras puedan tener retorno monetario. Me es más cómodo verlas cuando quiera y como quiera yo.

Cris Bakes dijo...

Creo que mi seriefilia se desató sobre todo al llegar a la facultad, hace ya más de 10 años. Allí empecé a descubrir que había muchos más cinéfilos ahí fuera y entre maratones de cine colábamos algún otro de Twin Peaks, Friends o incluso Pippi Calzaslargas!
Ahora soy seriéfila empedernida. Tanto que he dejado de seguir con el interés de antes los estrenos cinematográficos (excepto el mundo del documental) porque creo firmemente que hoy en día la mejor ficción viene de mano de las series.
Si algo me gustaría ver en una revista dedicada a este mundillo son más referencias a series británicas, que para mi gusto hacen verdaderas maravillas y a veces los yankis acaparan demasiado la información que nos llega.

Mariló García dijo...

Hola amigos! Estos son los ganadores del sorte de dos suscripciones escogidos por azar ya que cualquiera de vuestras respuestas era válida :)

Amarita
Caterina Rodriguez

Por favor, enviadme un email al que escribiros a yonomeaburro@yahoo.com

Enhorabuena y gracias a todos por concursar!