30.9.18

Élite (Netflix), pijos contra macarras: la serie juvenil que te enganchará aunque no quieras

(opinión sin spoilers de la primera temporada de Élite, estreno el 5 de octubre en Netflix).

Creada por Carlos Montero (Física o química) y Darío Madrona (Génesis, Acusados), y dirigida por Dani de la Orden (El mejor verano de mi vida) y Ramón Salazar (La enfermedad del domingo).


Cuando veas Élite, los chicos de la foto (hasta ahora unos extraños) se convertirán en esos amigos que tuviste alguna vez en tu vida o que, por edad, sigues teniendo. Decía en Twitter cuando vi el primer episodio de la segunda serie made in Spain de Netflix, que, aunque no soy su target por edad, Élite me había enganchado cosa mala. Me niego, de primeras, a compararla con Gossip Girl o Riverdale. Élite consigue crear un universo propio que no necesita beber de series de EE UU. 


EL CRIMEN
Como en El día de mañana (por mencionar una muy buena serie de reciente estreno) Élite coloca también frente a la cámara (nosotros, la policía, los que no sabemos lo que pasa) a 10 de los chicos para que vayan contando qué pasó aquella noche en la que el compañero que falta fue asesinado. El suspense está asegurado y perfectamente hilado. Muy al estilo Agatha Christie, todos parecen sospechosos, pues parecían tener un motivo para cargarse a ese otro alumno. Por este lado, Élite da igual que esté protagonizada por gente joven, pues el misterio engancha tengas la edad que tengas, no sólo porque los adultos formen parte del tinglado (padres, profesores) si no porque la actitud de los jóvenes bien podría ser la de cualquier adulto.

Además de crear un misterio bastante potente, otro acierto es plantear el crimen como el desenlace de algo que parece inevitable dado el perfil de los personajes, enfrentados casi por obligación entre sí. La causa es sencilla y apunta, además, a un caso de corrupción de los muchos que se han destapado en los últimos años en España. Un accidente en la construcción de un instituto en un barrio obrero provoca que varios de sus alumnos sean trasladados a Las Encinas, un colegio de pijos, donde los chavales llevan uniforme y a sus padres les sobra la pasta.

PIJOS CONTRA MACARRAS
Se me escapa si los chavales de 16-17 años de ahora se expresan y actúan como en Élite, pero me recuerdan muy mucho a cuando yo tenía su edad y pasé por algo parecido. Élite me ha evocado aquella época en la que me mudé de un barrio obrero a una zona residencial. Pero la gran diferencia, y creo que es un punto a favor de la serie, es que estos chavales no se mudan, si no que siguen viviendo en sus pequeños pisos o trabajando en una tienda de alimentación o como camareros, pero compartiendo pupitre con chavales que viven en mansiones y no dan palo al agua. Su paso por el colegio es una oportunidad insólita, que tendrán que aprovechar. 

LOS PERSONAJES
En Élite hay de todo un poco y es fácil identificarse con alguno de los personajes. O quererlos incondicionalmente u odiarlos. Jaime Lorente (Nano) y Miguel Herrán (Christian), populares por La casa de papel, son, respectivamente, el hermano mayor de uno de ellos (Itzan Escamilla, Samuel), que acaba de salir de la cárcel, y su mejor amigo. A estos tres "macarras" (unos más que otros, pero todos con un poso de bondad innata), se une de fuera una pareja de hermanos musulmanes, Mina El Hammani (Nadia) y Omar Ayuso (Omar), de lo mejor de la serie, pues muestra una cultura para muchos desconocida, que, sin embargo, convive con la nuestra cada vez más. Temas como la homosexualidad, las drogas, el sexo sin amor, el aborto, la religión, la política… son tocados en varias subtramas que no dan tregua al espectador, pues se condensan en esos ocho episodios como piezas que encajan en un rompecabezas.



Junto a los de fuera (junto al hijo de la directora del colegio, que tampoco encaja del todo, Arón Piper, Ander), se encuentran los "pijos", los que temen la presencia de los nuevos o se intentan aprovechar de ellos. Me gusta que no haya un bullying evidente y que se cuente una situación problemática del pasado sin caer en la ñoñería de Por trece razones. La mexicana Danna Paola (Lucrecia) es la más estereotipada (lo borda y atraerá a la audiencia de Latinoamérica), la chavala con pasta que va de queen bee aunque no es felicidad todo lo que reluce. Tampoco en el caso de la pareja consolidada formada por Ester Expósito (Carla) y Álvaro Rico (Polo), que demuestran por su actitud provocativa que no le temen a nada.

Sin embargo, la trama principal recae en dos hermanos pijos con evidentes claroscuros y que nos retan en todo momento. No sabrás si te caen bien o mal. Miguel Bernardeau (Guzmán) es el amigo-padre que quiere que todo salga bien, pero que mete la pata y consigue tocar los cojones hasta a sus propios amigos. Y María Pedraza (Marina), una chavala que pone sobre la mesa algunos de los temas más espinosos que puede vivir una chica del siglo XXI a su edad. Todos, sin excepción, están deslumbrantes. Me quedo con el contraste entre las sonrisas desbordantes de los personajes cuando son felices, en paralelo a las caras desencajadas cuando se enfrentan al crimen. Por cierto, mención especial para las escenas de sexo, explícitas, donde se muestra la sexualidad juvenil, sin olvidar, por supuesto, el tabú que aún persiste frente a la homosexualidad o el amor libre.

Élite es una de las mejores series juveniles (y no juveniles) españolas que he visto en mucho tiempo. Consigue que entres de lleno en el suspense y encariñarte con los personajes, actores jóvenes a los que se les entiende cuando hablan y cuyas decisiones y actitudes no son patéticas ni pueriles. Será fácil que cuando se estrene te quieras meter un maratón hasta saber quién es el asesino, pero, sobre todo, disfrutarás de cada uno de los episodios, que van ofreciendo pistas, pero también descubriendo capas de un grupo de chavales que no son lo que parecen a primera vista. Enhorabuena a los creadores.

(a partir de aquí, CON spoilers: ¿quién es el asesino en Élite (Netflix)?)
Si no has visto Élite no sigas leyendo, comentaré el desenlace de la temporada, de cara a una segunda entrega. El principal sospechoso siempre ha sido Nano, aunque me parecía muy obvio. Marina es odiada por muchos, pero cuando sale a colación que ha ayudado a robar el reloj del padre de Carla con contenido sensible, rápidamente pienso en la dupla Carla-Polo. Es este último el asesino, el que golpea en la cabeza de Marina con el trofeo que ha ganado ella en la piscina. La encuentra Samuel de ahí que esté ensangrentado, pero antes la abraza Nano, cuando aún está viva, y huye por temor a que crean que es él el asesino. Samuel, que odia a su hermano por haber dejado embarazada a Marina, le acusa, aunque luego se arrepiente. Pide ayuda a su mejor amigo (Christian), pero éste está metido en el ajo porque quiere formar parte de la élite, y está pillado por Carla. La cámara muestra en un último plano el fondo del río donde Polo ha tirado el arma homicida. En una segunda entrega, Samuel tendrá que liberar a Nano, y necesitará la ayuda de Guzmán que ahora mismo desconfía de ellos. La única prueba que podría liberar a Nano es la cámara de la casa de Polo: él dijo que volvió a casa, y si no aparece en las imágenes se demostraría que miente.

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