25.3.18

El asesinato de Gianni Versace: American Crime Story, qué contaron los medios de Andrew Cunanan y la serie con Darren Criss

La segunda temporada de American Crime Story dedicada al asesinato (o asesino, mejor) de Gianni Versace me ha parecido de lo mejor de este 2018. La trama engancha, tal y como está contada en un largo flashback, con saltos en el tiempo, visualmente muy potente, con Darren Criss, que interpreta al asesino, soberbio, y con algunos momentos espeluznantes que llegan a encoger el estómago por la delicadeza con la que están rodados (el cuarto episodio es para enmarcar). 

con spoilers de todos los episodios



Además, El lado oscuro del asesinato de Versace.

El verano en que mataron al diseñador, trabajaba en la sección Gente de ABC (los artículos que aquí se muestran son del diario), semanas después moriría Lady Di. Fueron unos meses convulsos, en los que la información en ambos casos llegaba a diario y no siempre era cierta. Aún recuerdo cuando tomaron como sospechoso al hijo de Andrés Pajares, que se llamaba como su padre y que a la policía de EE UU les sonaba a Andrew (Cunanan, como el asesino). Pero de este detalle no habla la serie, claro, aunque sí está llena de detalles con los que intenta esclarecer, basándose en un libro (Vulgar Favours), quién era Andrew Cunanan, por qué mató a Versace (y a otros cuatro tipos) y cuál era el (mal)trato (que para eso detrás está Ryan Murphy) que se le daba a los gays a finales de los 90. Pero, ¿qué contaron los diarios en su momento y qué cuenta la serie 20 años después?

Además, The People v OJ Simpson: American Crime Story.


QUÉ CONTARON LOS MEDIOS

Un joven blanco había disparado al diseñador, en un asesinato premeditado, todo apuntaba a Andrew Cunanan, homosexual relacionado con cuatro asesinatos, entre ellos, “un prominente millonario de Chicago”. En Italia se especulaba que pudiera ser un crimen de la mafia. La prensa hablaba del salto de la empresa en sociedad anónima. Un testigo oyó dos disparos e intentó ayudar al diseñador. En ese momento Miami tenía “un pésimo historial de asaltos violentos contra turistas”. Giorgio Armani recordaba como Gianni había superado un tumor.

Cunanan en la foto de su anuario (alucina).
La policía ofreció una recompensa de 30.000 dólares por capturar al “prostituto de origen filipino” (el día del funeral ya la habían doblado porque no lo encontraban). Grupos gay criticaron que las autoridades no revelaran durante esas 10 horas la identidad de uno de los hombres más buscados en EE UU. Se pensó que Cunanan había matado también a un médico cubano, pues varios testigos dijeron haberle visto. En su lista de asesinatos ya se mencionaban los otros cuatro “dos de ellos clientes suyos” (sólo era uno). “La forma de operar del sospechoso es que le gusta matar gente”, dijo el jefe del FBI en Miami (y se quedó tan a gusto). Decían que Cunanan tenía un alto nivel cultural, hablaba varios idiomas (¿) y era muy inteligente.

Ya se hablaba de Maureen Orth, la directora de Vanity Fair que informó que los dos se habrían conocido en la Opera de San Francisco y Versace habría comentado que lo conocía. Una mujer fotografió a dos hombres en la puerta de la casa, y escuchó gritos cuando uno de ellos entró con un bolso negro. Una cámara grabó a Cunanan cuando huía tras matar a Versace. Las autoridades dijeron que “este tipo de criminales se vuelven más descuidados con el tiempo” (Cunanan no escapó de Miami porque había controles policiales).

El terror hizo que en Roma se pensara que había otro Cunanan, autor de 20 asesinatos de parecida índole.

Versace dejó su herencia a su sobrina, excluía a sus hermanos, que tenían participaciones en la firma, y daba una mensualidad de 4 millones de pesetas a Antonio D’Amio (esto no lo cuenta la serie que da a entender que el novio de Versace se quedó en la calle), y el derecho a vivir en sus casas. Al otro hijo de Donatella le dio su valiosa colección de arte.

El padre de Cunanan, Modesto, defendió a su hijo en los medios. “Parece que la condición de fugitivo está en los genes de este presunto criminal”. Modesto dijo que su hijo ni era un asesino ni un chapero de lujo. Que tiene una educación católica y que de pequeño fue monaguillo. Se confirmaba ya un libro sobre el asesino cuando aún no le habían ni capturado.

Mientras se descubría que Versace tenía un seguro de vida de dos mil millones de pesetas, el propietario del motel donde se hospedó Cunanan contaba que lo hizo con nombre falso y que se cambió tres veces de habitación. Según lox expertos ya lo tachaban de “cruel, vengativo y enfermo”. Un voluntario que trabajaba en una agencia que ayuda a enfermos de SIDA aseguró que Cunanan había ido allí a asesorarse y que le dijo que si encontraba al que le hizo eso lo mataba (esto no se llegó a demostrar que fuera verdad). Luego se confirmó que Cunanan no tenía el virus del SIDA, algo que evitó otra hipótesis: que Cunanan matara movido por venganza.


El FBI llegó a decir que Cunanan se habría disfrazado de mujer y que podría seguir matando (Cunanan se recluyó en la casa y nunca más salió). Decían que tenía “habilidad para el travestismo y que tenía el cuerpo depilado”, además de un pasaporte francés. Se descubrió que días después del asesinato pudo empeñar una moneda de oro con su firma y huella digital, operación que debía haberse remitido a la policía local y no se hizo.

Cuando Cunanan se suicida, se desfigura la cara. Durante 10 horas se demoró la identificación que tuvieron que hacer a través de las huellas dactilares. El asedio había durado cuatro horas, pero creyeron que estaría muerto desde el comienzo. La casa donde se escondió Cunanan pertenecía a un tipo alemán, director de un club gay de Las Vegas, que era un fugitivo de la justicia también por delitos de estafa y fraude (es que vaya panorama, entre Cunanan, el padre y este tipo, madre mía).

El padre de Jeff Trail comentó que se alegraba de que ya no pudiese matar a nadie más, pero que nadie podría explicarle nunca por qué mató a su hijo.


Se llegó a hablar de una carta que Cunanan había enviado a la policía, y de que su intención era matar a Sylvester Stallone, Madonna o Tom Cruise con los que estaba también obsesionado (esto se dejó caer pero nunca más se supo).

Las víctimas reales de Cunanan: Versace, David, Miglin, el de la furgoneta y Jeff Trail.

QUÉ CUENTA LA SERIE
  • Andrew Cunanan conoció a Versace en 1990 en San Francisco, en un local en el que el fantasioso chaval se inventa una historia para atraer su atención. Cunanan estaba obsesionado con el diseñador, leía el Vogue, coleccionaba recortes y llega a proponerle ser su ayudante. Pero Versace le rechaza, aunque lo hace de forma amable. Versace ama a su pareja, con la que lleva 15 años, y tras ser diagnosticado con VIH deja de tener amantes ocasionales. 
  • Cuando Cunanan le mata en la puerta de su casa a plena luz del día, sonríe. La bala atraviesa también a una paloma que yace junto al diseñador. Luego lo celebraría con champán y se reiría al escuchar por la tele el rumor de que podría haber sido cosa de la mafia italiana. 
  • Donatella sabía que además de al culpable iban a juzgar a su hermano. Hacen un pacto de silencio para no contar nada. Versace dio una entrevista a The Advocate en la que salió del armario presentando a su pareja, así que este pacto sólo puede entenderse como que Donatella sí sabía que conocieron a Cunanan pero debían evitar decirlo. Ella le echó en cara a Antonio tener la culpa de que Versace tuviera SIDA. El diseñador decidió dar la cara porque pensó que si había sobrevivido al SIDA era como tener una segunda oportunidad. De ahí que resulte mas doloroso que acabase asesinado (tenía un cáncer de oído por otra parte). En la serie, esta “confesión” generosa se contrapone con la entrevista que le hacen a una de las víctimas, el ex militar, con la cara oculta, para que hable de las vejaciones a los gays en el ejército. 
  • De la relación entre Donatella y Gianni poco se cuenta, sólo lo justo, que ella era su musa (Penélope Cruz logra calcar al personaje) y la que le puso los pies en la tierra cuando dejaron de vender pues su estilo era demasiado excéntrico. “Quieres que use el vestido y hablar de empoderamiento femenino, pero después me callo cuando estoy en el estudio”. Gianni sabía que se iba a morir por su cáncer, así que fue delegando en Donatella, que empezó a entender mejor la empresa que hizo su hermano. A Antonio le dio de lado, como se ve también que hace el cura en el funeral. No era parte de la familia a pesar de llevar con él 15 años. 
  • La serie pinta a la policía como incompetente. “Si hubieran hecho su trabajo no habría muerto”, llega a decirles Donatella. También culpa a aquellos viejos ricos que pagaron a Cunanan por sexo y no le denunciaron cuando se vieron amenazados por él. Uno de ellos, Lee Miglin, es asesinado por Cunanan para humillarle, para que cuando su mujer le encontrase descubriera su doble vida (la mujer siempre negó a la policía que su marido tuviera algo que ver con Cunanan). Norman, que salió con vida, casi le hace heredero de su fortuna, pero le caló bien calado. Fue el que le animó a estudiar de nuevo, pero a Cunanan le parecía “ordinario”. Otro que le aconsejó dejar de leer revistas fue el jefe que tuvo en la tienda donde trabajó un tiempo. Pero Cunanan prefirió inventarse otro yo, como hiciera el creador de Häagen-Dazs (cuando la madre compra helado sin marca y Cunanan le dice que nunca más, que sólo Häagen-Dazs, y cuenta cómo este tipo también se reinventó). 
  • Los más jóvenes, como Jeff Trail y David Madson, se ven arrastrados por su encanto porque no sienten que formen parte de una sociedad que les rechaza. El ex marine abandona el ejército porque los gays están mal vistos y Cunanan le apoya y utiliza (la pistola con la que mata es suya). David, su amante, y exitoso arquitecto, le tiene miedo y prefiere jugársela (se la juega) a que Cunanan haga daño a otras personas. Cuando David le confiesa a su padre que es gay, la conversación que se da entre ellos me recordó a la de Kurt con su padre en Glee. De primeras se sorprenden, pero lo aceptan porque aman a sus hijos por encima de todas las cosas. Cunanan, sin embargo, jamás les contó a sus padres que era gay. 
  • La serie demuestra que Cunanan dio con personas que eran buena gente. Estos dos chavales, Miglin y Versace se habían hecho a sí mismos, no tenían maldad y no se sentían amenazados (el quinto hombre al que mató era el conductor de la furgoneta que robó). Versace soñó desde pequeño en ser diseñador, a pesar de que le llamasen gay en el colegio, y su madre le animó a serlo, con tolerancia y respeto (chirría que estando en Italia como están, madre e hijo hablen en inglés). 
  • Sin embargo, Cunanan creció con un padre que abusaba sexualmente de él (éste es un detalle que yo desconocía), que le hizo creer que conseguiría ser alguien poderoso, alguien como Versace al que admiraba, y con una madre que callaba y consentía, frágil y con depresión crónica. Esta mujer, que llega a lavarle en la bañera como si fuera un niño pequeño, también envidia la buena vida de otra familia. Cunanan que era un chaval listo lo tiró todo por la borda cuando vio que podía ganar dinero acostándose con hombres ricos, cuando vio cómo su padre los abandonaba tras ser perseguido por el FBI por malversación. Además, abusaba de las drogas. En uno de sus delirios la serie muestra cómo Cunanan envidiaba a Versace. Éste le hace un traje a medida, y dice: “Soy amado”. Algo que parece joderle. 
  • Como hizo su padre, Cunanan construyó a su alrededor una vida de mentiras y cuando la realidad rompió ese muro, él intentó evitarlo como fuera, incluso matando. Una frase resume su miserable vida, a pesar de los lujos aparentes, cuando su amiga Lizzie le pregunta quién está tratando de ser, y él responde: “Alguien a quien amar”. También resulta curioso que Lizzie mintiese cuando se conocieron. Ella dio una fiesta en una casa que no era la suya. Parece que se juntó el hambre con las ganas de comer. En su anuario, Cunanan escribió: “Después de mí, destrucción”. La pena es que ocurrió mucho antes de que se suicidara con la misma pistola, solo y desesperado, tras ser engañado por su padre que nunca le dio la ayuda que le prometió, que dijo que su hijo no era homosexual si no un genio, el mismo tipo que le metió en la cabeza que era un príncipe y murió comiendo carne para perro, como un mendigo. Es curioso también que Gianni Versace llamara “mi princesa” a su sobrina Allegra, que terminaría siendo su heredera universal. 
  • La serie contiene una última imagen impactante, dolorosamente de justicia poética. Mientras la cara de Donatella se superpone sobre la marca de la medusa y Antonio intenta suicidarse, vemos el altar con velas al diseñador en su casa del lago Como, rodeado de los suyos, mientras el cuerpo de Cunanan descansa en un nicho rodeado de miles de nichos como un número más. 

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