23.3.14

La revista Harper's Bazaar en La ventana indiscreta (1954), de Alfred Hitchcock


En La ventana indiscreta (1954), Alfred Hitchcock nos presenta a Lisa Carol Fremont como el paradigma de la perfección. Nadie mejor que Grace Kelly para personificar el ideal del orondo director. Es rubia, guapa, inteligente, divertida, segura de sí misma, elegante e independiente. Esta enamorada de la moda y del lujo, también se quiere casar y se desvive por Jeff (James Stewart), un fotógrafo intrépido y reacio al matrimonio que se haya atrapado en una escayola cotilleando lo que hacen sus vecinos y sospechando que uno de ellos ha matado a su mujer. Los comentarios de su enfermera (Thelma Ritter) son la mejor parte de los diálogos. Hitchcock podría haberse inspirado en la relación amorosa entre el fotógrafo Robert Capa e Ingrid Bergman.


Hasta seis modelos diferentes luce Grace Kelly en la película (incluido un salto de cama de satén) y lo hace como si fuera una top model y James Stewart estuviera sentado en el frontrow. Para dejar claro que esta mujer ama la alta costura y no le importa lo que cueste (trabaja en el mundillo y se puede permitir estos caprichos, supuestamente prestados), uno de sus primeros comentarios se refieren a los 1.100 dólares que cuesta el primer vestido que luce, un Dior con top negro y falda blanca. Y así, sucesivamente, su esnobismo sin mala intención se convierte en un personaje más, algo que le da brillo a este thriller que cumple 60 años en plena forma. Cenan langosta del Club 21 que ella encarga y trae un camarero al piso, y beben brandy en copas que no paran de mover. Ése es el nivel.


Sin Grace Kelly, La ventana indiscreta sería una película gris, encerrados entre esas paredes de un piso de lo más vulgar, con un patio de vecinos que se ve más animado gracias a un inquilino que toca el piano (el cameo de Hitch tiene lugar en su piso y el pianista es en realidad Ross Bagdasarian, el creador de Alvin y las ardillas). Todos esos vecinos a los que acabamos conociendo como si fueran nuestra familia hablan en diferentes perspectivas de las relaciones de pareja. Ése es el reality que se ve todos los días Jeff en su televisor panorámico. Por cierto, ésta es la única película en la que se ve a Grace Kelly fumando.

En la última escena de La ventana indiscreta, Grace Kelly aparece en el piso, por primera vez, vestida de sport, con unos vaqueros arremangados, mocasines y una camisa roja, dejando atrás su sofisticación. Para disimular frente a Jeff, lee la novela Beyond the High Himalayas, de William O. Douglas, pero en cuanto Jeff se duerme, lo cambia rápidamente por un ejemplar de la revista Harper's Bazaar. Y tan feliz. En otra película de Hithcock, Alarma en el expreso, el director usó la revista Vogue ¡en 1938!

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