15.5.11

Crítica. Midnight in Paris: Owen Wilson, Cenicienta en el París de los años 20


Al acabar el pase de prensa todo nuestro grupo salió agradecido con Woody Allen por hacernos soñar, y reir, y por criticar sutilmente nuestra sociedad, que nunca está de más. Me gusta el cine de Woody Allen, pero andaba mosqueada con el director de-la-peli-por-año tras sus últimos bodrios (Si la cosa funciona y Vicky Cristina Barcelona) y una inclasificable dramedia (Conocerás al hombre de tus sueños), que ni fu ni fa. ¿Y de qué va?, me preguntan mis amigos. Mejor no saber absolutamente nada de esta fábula. Sólo decir que te recordará a La rosa púrpura del Cairo (1985), pero con Marion Cotillard en vez de la insoportable Mia Farrow (gran cambio). Pero, ¿me va a gustar? Que es como cuando te preguntan tras hacerte un tatuaje que si duele. Pues dependerá de tu piel, de lo sensible que seas. Porque Midnight in Paris es delicada y preciosa. 90 minutos que comienzan con una visita fugaz a la Ciudad de la luz a base de postales (no hagas mucho caso a esta pequeña -y casposa- licencia que se permite el director) y acaba contigo en la butaca pidiendo más. A diferencia de la Barcelona cutre y de (me temo) la brava Roma que nos espera (Allen rodará y actuará en su nueva peli con Penélope Cruz en Italia), París sale muy bien parada.Historia no le falta, y a esos años 20 es a donde Allen nos traslada, cuando París era la ciudad romántica y perfecta para cualquier idealista. Allen es Owen Wilson. El director, que rodó parte de Todos dicen I love You (1996), en París, se enamoró de la ciudad en el rodaje de ¿Qué tal, Pussycat? (1965), su primera película. Podría haberse quedado como el resto del equipo a pasar una temporada allí, pero regresó a Nueva York, una decisión de la que se arrepiente. Allen salda sus cuentas con su pasado y se pregunta si cualquier tiempo pasado fue mejor, dónde se haya el amor verdadero... Y para ello recorremos de su mano la ciudad, a través de sus museos (l'Orangerie, Rodin, las Artes Feriales), sus jardines (Versalles), sus tiendas, restaurantes y calles (la calle Montagne St. Genevieve, donde suena el reloj a medianoche y Wilson se transforma en una especie de Cenicienta). Y nos hace añorar una época que conocemos a través de sus pinturas, sus libros, sus películas... Wilson se codea con Fitzgerald, Picasso, Buñuel... y un Dalí, interpretado por Adrien Brody, que es para hacer la ola (te reirás). Una sorpresa el cameo de Carla Bruni (no lo hace nada mal) y una pena el nulo desarrollo de la joven Léa Seydoux, un poco pavisosa.
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Pero lo extraordinario sin duda es la ambientación y el diseño de vestuario firmado por la ovetense Sonia Grande (nominada al Goya 11 veces, lo ganó por La niña de tus ojos, de Trueba). Sólo por los trajes que luce Marion Cotillard y la recreación del Paris del siglo XX (incluido el Maxim's del siglo XIX), la peli de Woody Allen sorprende, es una pequeña joya al alcance de cualquiera.

Spoiler
: yo habría prescindido de la historia pareja del diario que encuentra Owen Wilson, que le traduce Carla Bruni. No viene a cuento y es demasiado forzado. Y habría elegido a otro tipo de mujer, más inquieta (estilo el personaje de Kathy Bates en joven) para Owen Wilson. No me gustan las mujeres prepotentes y superficiales como el personaje de Rachel McAdams, pero tampoco las otras, las obedientes, como Léa Seydoux, aquí se le ve el plumero a Allen.

2 comentarios:

yramosi dijo...

Yo habría puesto a otro actor en lugar de Owen Wilson, me parece demasiado plano y creo que se le va la mano a Allen con la odiosa familia de la chica.
Carla Bruni ni fu ni fa.
Me encanta el vestido blanco con decoraciones en rojo que lleva Marian Cotillard.

A mi me gusto Y si la cosa funciona, me reí cosa que no pasó con las aburridas Vicky y Conoceras al hombre de tus sueños

Mlo/Yonomeaburro dijo...

Yramosi, yo me esperaba más de Larry david, la verdad, no me gustó nada la peli, me recordó a Poderosa Afrodita, con la puta y tal. Owen Wilson no me mola nada, pero la cara de pasmado no la pone nadie mejor que él :)