13.12.07

Dexter, final de la segunda temporada. Hazte responsable de lo que eres


“Hazte responsable de lo que eres”. Esta es la clave en la última temporada de Dexter. ¿Podrá el serial killer más mortífero de Miami entregarse y pasar el resto de su vida a la sombra? Increíble, pero asume su rabia, que le corroe como un cáncer que se extiende. ¿Y por qué él es culpable? No porque mate, sino porque entiende que su padre ha muerto por su culpa (cosa que está aún por ver). Cuando quiere entregarse le invade una sensación de calma, a la luz de la luna. Poesía pura.

¿Cómo se lo cuenta a Deb, su hermana? Con un gran filete, una cerveza y una confesión. Al ver las diferentes posibles reacciones de ella (y divertidas, ver a Dexter con un tiro en la cabeza no tiene precio), sabemos que no va a pasar. Entonces ¿qué le dirá ella para que él no se entregue? Que Dexter la ayudó. Y entonces Dexter decide vivir su vida, no la de su padre. Este giro se coge por los pelos pero no deja de ser un alivio. Qué tensión. “Hay una manera de honrar a mi padre, reconocer mi libertad”. Y cuando aparece Dexter de nuevo, feliz, dispuesto a ser él, vemos las imágenes de los títulos de crédito. Y nos preguntamos ¿qué puto genio ha escrito esto?

Y en todo quien corta el bacalao es Lila (Jaime Murray) una mujer de Londres, con un acento de gata en celo, que ronronea desnuda y le clava una frase en el medio del corazón: “Soy tu alma gemela”. ¿Qué significa esto? ¿Qué ella mata, o es una pirómana que mata? ¿Por qué está en Miami, porqué denuncia al cubano por violador si no tiene papeles, es que está loca, o es que es una especie de Julieta que necesita que la quieran? Entonces no es alma gemela, Dexter no siente. O tal vez, sí. Él le llega a decir: “No tienes sentimientos, te mueves por impulsos”.

Cómo quiere recuperar a la dulce Rita, a los niños, cómo defiende a su hermana, a su padre, a su familia. Hasta hay un atisbo de arrepentimiento cuando al sargento Doakes le van a endiñar el muerto. “Tan pulcro como soy y estoy haciendo un desastre”. En efecto. Caemos en el abismo con él, y mientras una persecución tras Doakes, que me recuerda a Prison Break (y es cuando te das cuenta de lo mal hecha que está Prison Break).

Y además de Dexter está su hermana Deb y esa relación imposible (como todas las que tiene) con el jefe, Lundy, un maduro Keith Carradine (58 años), que, cuando sale desnudo (se le ve por detrás) comprendes qué hace la chavala con él. Tiene un cuerpazo insultante para su edad. Ole por el actor.

Y Lila, la misteriosa londinense, se convierte en el único personaje que sabe que es el carnicero tras la explosión. Doakes desaparece en la cabaña pero no el tesón de Laguerta por descubrir quién ha tendido la trampa (me recordó a Life, como el retrato de Dexter me recordó a Héroes). Pero ya es tarde. Todo la escena del acuario es de contención, como los tanques que mantienen el agua de la pecera en su sitio. Y ella podía haber continuado en la tercera temporada. Si a Dexter no le odias (lo cual es amoral), a ella, sí. Y lo da la actriz que es todo un descubrimiento. Ella sí que consigue que odies al ser humano, no Dexter. Y ojo por ojo. En París, a cambio de Doakes, la invasión británica desaparece.

Una última reflexión. “Y dejo de hacerme preguntas, porque no hay respuestas. ¿Quién las tiene?”. La tercera temporada ya está tardando demasiado.

3 comentarios:

Carmen Iglesias dijo...

Grandioso cuando Dexter le dice a Batista que si pudiera elegir quién ser, entre todos, elegiría ser como él. Qué momento.
Inolvidable Michael C. Hall, este tío tiene un lugar para siempre en mi corazón.
Vaya pedazo de serie y vaya pedazo de guión.

A dijo...

Que sucede con Lila y con ¨paris?...
(me faltan los tres ultimos capitulos :( )

tu reseña esta super, gracias por compartirla.

Anónimo dijo...

Es genial la 2a temporada, me gusta tanto o más que la 1a., en la 3a, a ver si se sabe más de Harry, hay cosas ocultas aún, me muero por ver la tercera, si es tan buena como la 1 y la 2, ay... que adicción a Dexter, tengo un mono que...