26.6.20

Opinión. Love Life (insufrible Anna Kendrick) versus Modern Love (o cómo entender el amor desde diferentes perspectivas)

Veo Love Life (HBO) entera. Me acuerdo de Modern Love (Amazon, 2019) de la que no escribí en el blog en su momento y me sale esto.


Anna Kendrick tiene sus fans. Yo no soy una de ellas. Aquí es absoluta protagonista. Love Life, creada por Sam Boyd, sigue a lo largo de 10 episodios a una treinteañera siempre con la sonrisa en los labios y la actitud perfecta en el trabajo, pero que anda perdida si se trata de amores: cuando la dejan se compadece de sí misma, llora, deja pasar bastante tiempo y vuelve a tropezar en la misma piedra. Cada episodio tiene el nombre de uno de esos novios, hasta que el guionista se cansa y decide llamarlos como una amiga, la madre y "la persona". Es decir, Love Life comienza con las rupturas de esta chica, cómo asciende a nivel profesional como galerista en Nueva York, para rascar un poco en el pasado (con un episodio flashback) y quedarse embarazada (algo que adelanta el final del primer episodio, como previniendo al espectador de que esa es la meta o el propósito).


El hecho de convertirse en madre parece ser la solución a todos sus problemas amorosos, lo cual es triste. Y la serie te da a entender que en el momento en el que pasa de buscar el amor, encuentra al hombre perfecto. Todo esto deprisa y corriendo en el último episodio, cuando además tiene su propia galería, se lleva bien con todo el mundo y parece ser feliz. Me doy cuenta que no he empatizado con ella (ni al principio cuando es patética ni al final cuando es menos patética) porque no me alegro porque la vida le vaya bien. Me da igual. No he entendido cómo ha llegado hasta ahí si solo ha llorado y llorado sin más.


En español, la voz en off que recorre todos los episodios es la de Carrie en Sexo en Nueva York, pero esta chica no es la Bradshaw (la que narra Love Life no es la prota, es alguien que la conoce y cuenta su historia). Es como si una émula de la peor Meg Ryan escribiera la columna de Carrie. Aparecen estadísticas de divorcios al inicio. El mismo sofá que Cuando Harry encontró a Sally, pero hablando de parejas que lo han dejado. En ese momento creo que va a ser una serie valiente, original, pero no lo es. La prota se muestra como una niña (¡que tiene 35 palos!) que no ha superado tener a unos padres divorciados, que se amolda a sus parejas olvidándose de ella, que se sorprende cuando es capaz de acostarse con un tío y pasar de él (yo alucino mucho). "No es la época de Jane Austen", dice su amiga lesbiana. Pues hija, para esta chica, sí. "He visto muchas pelis de Hugh Grant", dice su mejor amiga de rasgos asiáticos (lo mejor de la serie). Pues prefiero seguir viendo las rom com con Hugh Grant, en efecto. La serie comienza y acaba con una boda (algo taaaaaan obvio), tenemos al novio chef que da pena, una de las peores mentiras que he escuchado (decir que se tiene cáncer porque no te hacen casito), una despedida de solteras lesbianas rodeadas de strippers, alcoholismo y varias escenas de vergüenza ajena (como esa en la que se hace 10 pruebas de embarazo o esa otra en la que se sale del piso y duerme en el pasillo porque el bebé llora muy fuerte). La he visto entera porque muestra Nueva York y siempre me gusta ver los sitios en los que he estado o me gustaría estar, pero la historia está caduca y Anna Kendrick es repelente.

Por cierto, Love Life entra en el ranking de series donde se marida la pizza con el vino, un clásico.



Y he pensado entonces en otras series sobre el amor mucho más potentes, de las que he hablado en el blog, como Love (sobre una pareja que no tiene mucho que ver de inicio) y Man Seeking Woman (una puta locura de serie), aunque en general suelen ser bastante reguleras (recuerdo Love BitesMad LoveA to Z, Selfie y Manhattan Love Story). De entre todo este maremagnum de rom com televisivas una ha destacado en 2019: la serie de Amazon Modern Love. No había escrito sobre ella en el blog así que aprovecho.

No las comparo porque Love Life y Modern Love no tienen nada que ver (aunque esta también está basada en la infame columna de Terri Cheney en el New York Times, como en Sexo en Nueva York), pero sí comparten la intención: mostrar cómo el amor, paradójicamente, puede hacer que enfermes o sanarte. Modern Love no sigue a un único personaje castaña (aunque Love Life habla de la pareja de lesbianas y la amiga con novio, tampoco profundiza en exceso) sino que muestra diferentes perspectivas del amor, en diferentes edades y momentos vitales. Love Life deja caer que la media naranja debe llegar en el momento adecuado. En los ocho episodios de Modern Love asistimos a un abanico de posibilidades (no solo habla del amor romántico) y aquí sí es fácil empatizar con alguna de sus historias.

Mi ranking de episodios de Modern Love 2>3>1>8>7>4>6>5

1. Una soltera madre primeriza (Cristin Milioti) cuyo portero del edificio en el que vive se preocupa por ella (amor maternal y paternal). La historia, al menos, es original.
2.Una pareja que se ve años después, el amor inacabado, el más puro y concentrado. Con Catherine Keener, Andy García y Dev Patel. Para mí, el mejor.
3.Del flechazo a la depresión, la prota (Anne Hathaway) vive en un musical pero cuando le viene el bajón se bloquea, bipolar. Muy, muy buena la interpretación de la actriz.
4.Una pareja que no se soporta, que saca lo peor del otro. Tina Fey y John Slattery, dirige y escribe Sharon Horgan. Una pena que sea un poco rollo con los talents que tiene.
5.Un loser que toma antidepresivos se enrolla con una tía que atrae las miradas. John Gallagher Jr (que aparece también en Love Life como la versión adulta del primer niño que rompió el corazón a la prota) y Sofia Boutella. Para mí, el peor. No sé qué me quiere contar (el rollo loser está manido).
6.Él es mayor que ella, cariño de padre. Julia Garner y Shea Whigham, dirige Emmy Rossum. Grandes actuaciones, poco más.
7.Una pareja de gays tiene un hijo a través de un vientre de alquiler. Andrew Scott, Brandon Kyle Goodman y Olivia Cooke, aparece el cantante Ed Sheeran. Interesante perspectiva.
8.Amor en la vejez. Aprender a transigir.Nunca es tarde para el amor, tampoco para esta viuda (Jane Alexander). Al final llueve y todos los personajes aparecen en diferentes momentos, al estilo This is Us. Te rompe por completo.

Con Modern Love Amazon se ha hecho a medida su propia This is Us. Los ochos episodios de Modern Love están creados para tocar la fibra. No hay que ser un sentimental para creer que parte de nuestra felicidad está en la conexión con los otros. Este "amor moderno" puede ser romántico, sí, pero también platónico, fraternal, y, sobre todo, incondicional. He de reconocer que he disfrutado mucho (y he llorado, incluso) con aquellas relaciones inacabadas, con cierto matiz de infelicidad, que demuestran nuestra vulnerabilidad, como en los episodios 2, mi favorito, protagonizado por Catherine Keener y Dev Patel, y el primero, con Cristin Milioti, una joven solitaria que recibe el apoyo incondicional del portero de su edificio. Pero si hay un episodio que destaca con fuerza sobre los demás es el tercero, el protagonizado por Anne Hathaway, con la actriz interpretando a la misma mujer, siendo pletórica o estando hundida, un análisis inaudito de la depresión, que me ha parecido formidable. John Carney dirige los tres primeros episodios, tal vez, los mejores de esta primera temporada que será antología (ya hay confirmada una segunda entrega).

Lloré con todos los episodios, sí.

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