29.9.18

Patrick Melrose, la adicción tiene un límite

(opinión sin spoilers del primer episodio de Patrick Melrose)


¿No os pasa que empezáis una serie, y dudáis del primer episodio, y como ahora es posible zamparse la temporada del tirón, lo haces y acabas viéndola casi por completo sin que haya sido de tus series favoritas?

También me pasa, yo que intento opinar sobre todo piloto que caiga en mis manos, que estas series ya no se definen con un primer episodio. Que son series tan contundentes (especialmente las miniseries) que, tal vez, un primer episodio ya no sea suficiente. Con Patrick Melrose (estrenos en Sky España) me ha pasado que he acabado harta del protagonista. Harta en el sentido de empachada de Benedict Cumberbatch. Y no he podido continuarla.


Sé que cuando tenga ratos volveré a ella, pero, por el momento, me he quedado estancada en el primero. Tal vez, sea porque cada episodio es en realidad la adaptación de una de las novelas de Edward St. Aubyn, que sigue a Patrick "desde una infancia privilegiada pero profundamente traumática en el sur de Francia a través del abuso de sustancias severas en sus 20 años en Nueva York y, finalmente, a la recuperación en su casa en Gran Bretaña". Es decir, cada episodio podría ser, en realidad, casi una pequeña película.

Por el resumen oficial, está claro que el primer episodio en el que vemos a Patrick Melrose en una permanente borrachera o puesto hasta las trancas, no tendrá nada que ver con el resto en el que decide desintoxicarse. Este primer episodio, si bien logra transmitir lo que se siente cuando se te va la mano con la heroína, la cocaína, los Martinis y las pastillas (todo junto, demasié), me hace preguntarme si era necesaria una hora de lo mismo.

La trama incluye flashbacks para que intentemos comprender por qué este señorito que lo tiene todo no puede dominar su adicción. Tampoco son un desahogo, pues la infancia de Patrick trae a colación a un padre castrador, abusador y seguramente violador. Este tipo suelta enseñanzas machistas como "Desprecia a todas las mujeres, especialmente a tu madre".

Benedict Cumberbatch construye un personaje complicado (valedor de una nominación al Emmy), habla solo, escuchamos su voz en off, piensa en alto sin darse cuenta, se pelea consigo mismo, y aparece en cada una de las secuencias del episodio. No da tregua. Verle arrastrándose por el suelo por culpa de una sobredosis de qualudees remite a DiCaprio en El lobo de Wall Street. También pienso en Trainspotting, pero en fino. Descubrimos cócteles insanos como el Bullshot, chupito de consomé de carne con vodka. Lo peor, vaya. En vez de bolis, lleva jeringuillas en el bolsillo de la chaqueta. Va acelerado y te inocula su nerviosismo. Hasta es compulsivo a la hora de comer, algo totalmente inesperado en un adicto.

"¿Qué sentido tiene una ventana si no te puedes tirar por ella?", dice Patrick en un momento de bajona, con una infección en el ojo y ese parche que le da el espíritu pirata que ya le faltaba. No logro saber si me da pena o no, me hace gracia porque es como ver a Vaquerizo borracho de cerveza. También supongo que inconscientemente sé que sale del hoyo, así que empatizo sólo un poco y por eso no me da tanta pena.

En fin, me tragué el primero de Patrick Melrose y acabé exhausta. Es como ver durante cuatro horas a Sherlock borracho de whisky como en aquel episodio en el que vio un perro fantasma. Me pondré con ella en algún momento, pero por ahora he tenido más que suficiente de Benedict Cumberbatch.


1 comentario:

dama dijo...

Me ha pasado exactamente lo mismo que a ti. Me encanta Benedic pero aquí me ha saturado. Yo no tengo muy claro ver los 4 capítulos restantes.