17.2.19

'Kingdom': una Juego de tronos coreana con zombies a lo The Walking Dead

(opinión de Kingdom, sin spoilers)

Kingdom es una mezcla muy potente entre Juego de tronos (y su rivalidad para hacerse con el trono) y The Walking Dead (sí, hay zombies, pero de los que molan).


La primera temporada, que ya se puede ver en Netflix, cuenta con sólo seis episodios y acaba muy arriba (vamos, que queremos la segunda entrega ya). Kingdom es una producción de Corea del Sur, ambientada durante la dinastía Joseon (1392-1897), en la que predominan espectaculares paisajes y localizaciones, majestuosos vestuarios (que contrastan con los ropajes de los estamentos más humildes), un par de protagonistas que parecen don Quijote (el príncipe heredero con ínfulas de cambios, aunque no tan quijotesco) y Sancho (su escolta, un tipo que se arriesga por él, aunque es más prudente), y un grupo de villanos que resultan bastante ridículos con sus sombreros (hasta que se lían a tirar flechas).


El príncipe ve peligrar su acceso al trono, pues la nueva (y joven) mujer de su padre va a tener un hijo, y hará todo lo posible por hacerse con el poder (el rey está regulero de salud). Cuando están en esas (intentando deshacerse del príncipe o apoyándolo), se descubre una epidemia zombie, con unos muertos vivientes que corren que se las pelan y protagonizan escenas en grupo del estilo de World War Z (la peli de Brad Pitt).


A veces, dan asco, claro, y miedo (el terror asiático, al menos a mí, me da mucho más canguele que el occidental), pero Kingdom no deja de tomarse un poco a broma, y así podemos reírnos con unos personajes que no se han visto en una igual, que tienen que defenderse con sus manos o con grandes espadas, y que todo esto lo hacen corriendo, a caballo y saltando, con abultados ropajes y estrambóticos sombreros.


Los nobles, que no suelen enfrentarse cuerpo a cuerpo, tendrán que olvidar sus modales. Los más pobres, la escoria, pensará en el alma de esos muertos que, como los vampiros, se relajan cuando cae la noche. Y los más valientes se pondrán del lado del príncipe en su otra guerra (tal vez, con oscuros propósitos).


El espectador empatiza con el príncipe porque es el futuro rey que todo pueblo querría tener: gracias a los zombies conoce de primera mano cómo viven sus súbditos, prácticamente como animales sin llevarse nada a la boca. Y esto le hará recapacitar. Kingdom hasta tiene su moralina, pero, sobre todo, es entretenida, a veces divertida y en muchas ocasiones, desconcertante.





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