18.1.19

El embarcadero, un thriller psicológico sobre el verdadero sentido del amor, rodado con exquisita sensibilidad

Opinión sin spoilers de los dos primeros episodios de El embarcadero.


El embarcadero se anunció en marzo como la primera serie de Atresmedia creada para Movistar+. Pude ver el primer episodio sin apenas saber nada allá por diciembre. El piloto me gustó, especialmente su final, que elegía el camino más inesperado. Aunque un hombre, Oscar, parecía ser el centro de atención (Alvaro Morte), pues su suicidio destapaba su doble vida, sus dos mujeres (Verónica Sánchez e Irene Arcos) se convertían en las verdaderas víctimas de la trama. Aunque el supuesto suicidio olía a algo más turbio, lo que más me interesó fue el análisis psicológico que se podría desarrollar de esta insólita situación a la que se enfrentaban estas dos mujeres y sus familias.

Como destaqué en Twitter, el thriller me atrajo por un gancho que "espero anime a la introspección", su liberadora atmósfera (la Albufera valenciana), el dinámico montaje (juega muy bien con el flashback, alternando esos dos mundos: entre la celeridad de la ciudad, la fiesta, el desorden y cierto caos; con esa albufera idílica, de parsimonia y paz) y una formidable Verónica Sánchez. Dirigen Jesús Colmenar, Alex Rodrigo y Jorge Dorado.

Incluí la serie en mi ranking de nuevas series feministas de 2019) por este previsible tour de force entre ambas actrices. Si en el primer episodio brilla Verónica Sánchez y cierto humor negro muy sutil (el funeral acaba siendo un mero trámite ante la sorpresa de su personaje, Alejandra, aliñada con los comentarios de extrañeza de la madre –Cecilia Roth– y la socia –Marta Milans–), en el segundo (que pude ver en un visionado esta semana en el cine Metropol), entra en acción la otra, llamada Veronica (para más inri), dando alas a Irene Arcos (magnética) para brindarle al espectador las claves necesarias para comprender un poco más la situación. Oscar se enamoró de esta mujer libre, aunque siguiera felizmente casado y enamorado de su mujer. Más allá del hombre al que amaban, si algo tienen en común estas dos es que son mujeres fuertes, independientes, que vivían la vida que querían vivir. Temas como la maternidad, la lealtad, el compromiso salen a la luz. Y lo que consigue El embarcadero es que tú te posiciones, ¿qué harías?

El embarcadero funciona a varios niveles, más allá del suspense (¿se suicidó el marido? ¿qué sabe una que no sepa la otra de él? ¿qué relación entre ambas se dará tras ir conociendo los detalles?) la serie desprende una exquisita sensibilidad, con colores fríos para hablar de la ciudad, de los jefes machirulos, de la codicia y la ambición; en contraste con la estampa soleada, de colores cálidos, que se respira en la casita de Veronica, con su nevera en el porche y el sonido de los patos. Pero no nos equivoquemos, porque en ese lado aparentemente idílico se esconde una amenaza en la sombra, que nos tendrán que desarrollar y que tendrá que ver con el no-suicidio.

Lo peor para mí, tras ver estos dos primeros episodios, es la sobreactuación de Veronica Sánchez en el segundo episodio (una cosa es estar superada por los acontecimientos y otra, pulular en bragas por casa enchufándose cafeína como si fuera un episodio de CSI) y ese sobreesfuerzo de Alvaro Morte por aparentar despreocupación cuando se encuentra con Veronica. Lo compensan los toques cómicos siempre, la fotografía espectacular en muchas ocasiones, ciertas escenas algo edulcoradas que encuentran su verdadera intención más adelante (el momento de Verónica Sánchez con la niña es estremecedor), la relación de esa madre escritora entre la editorial y su desquiciada hija, y Marta Milans dándole cera de la buena a su jefe. Es ideal para hacerse un maratón y abrirá debate si la ves en compañía. ¿Qué harías tú si la persona a la que amas te hubiera engañado, pero te hubiera seguido haciendo feliz? Ojos que no ven…

Por cierto, hay desnudos, y mucho, mucho sexo.



con spoilers
El calor de la Albufera también trae los sofocos. El embarcadero no habla de poliamor con respecto a Alejandra, pues ella no sabía nada, si no con respecto a Veronica y Oscar, que tenían una relación abierta. Oscar aceptó porque Veronica se acostaba con un amigo de siempre, un barquero, y, a veces, con un policía local. La escena de más voltaje no es la del granero de arroz entre Veronica y Oscar, no, es el trio que montan ellos dos, cuando estando Veronica embarazada, se acuestan con el barquero. Pero, para rizar el rizo, estas escenas se mezclan con Alejandra masturbándose con un consolador, casi es pillada por el barquero y con el calentón Alejandra le dice que se acueste con él. es muy triste porque el barquero la rechaza. Me parto, muy heavy todo. Pero normal porque Alejandra se intenta tirar a un desconocido en el baño de un bar (él es el que le come tó) y se queda a medias (esta escena se mezcla con Veronica enfurecida amenazando a un chaval con una escopeta, un chaval que la acosa y le enseña el pene llamándola puta). Para que el rollo sea aún más liberal (ole tú) la socia de Alejandra se distancia de su amante (su jefe) cuando éste le dice que ha dejado a su mujer. Hay un momento cumbre en el que la socia se hace pasar por Alejandra, cuando Veronica quiere contarle la verdad. Por un momento, me había desconectado de la trama, pero el quinto episodio es un subidón. A todo el culebrón inicial hay que añadirle que la madre está escribiendo un libro sobre Alejandra con la ayuda de su nieta lesbiana (que se enrolla con su profesora de atletismo). A medida que avanza la serie se respira un mayor aire de libertad, el trabajo va siendo lo de menos, la meta es vivir la vida, disfrutar de los pequeños placeres y descubrir la verdad. Las mujeres se van mostrando cada vez más fuertes y sinceras, toman decisiones valientes que pueden poner en juego su propia vida personal. Hay terapia y un puticlub, la construcción de un edificio moderno con un jardín en lo más alto y una herencia que nadie esperaba. La última escena muestra al que traicionó a Oscar que no es otro que su mejor amigo. Alejandra y Veronica acaban juntas en la cama, la primera confesándole quién es en realidad.

2 comentarios:

FERNANDO ATIENZA dijo...

Practicamente en un domingo la he acabado. Me ha gustado bastante. Por momentos me recordaba a isla minima, Lucía y el sexo y the affair. Como valenciano la he disfrutado muchisimo, ver la playa del saler, sueca, l'albufera, oir expresiones en valenciano,historias sobre l'albufera, se nota que hay un muy buen trabajo de documentacion. La actriz que hace de veronica (irene arcos) esta soberbia, no me extrañaria verla en alguna nominación en este 2019, aunque todos estan bastante bien.

Mariló García dijo...

La verdad es que Veronica Sanchez está estupenda hasta que pierde los papeles y sobreactúa, lo cual es una pena. Irene Arcos no cambia y su personaje está muy bien desde principio a fin.