3.11.18

Opinion. 'Forever', con Maya Rudolph y Fred Armisen, del productor de The Good Place

(opinión de Forever sin spoilers)

Una de las series más desconcertantes de este año se llama Forever (Amazon). No confundir con el drama Forever protagonizado por Ioan Gruffudd y que fue (tristemente) cancelado. En la Forever de 2018 conocemos la rutina de una pareja, June (Maya Rudolph) y Oscar (Fred Armisen), que, aunque se quieren, comienzan a distanciarse cada vez más.




Oscar es tranquilo, no cambia, se siente seguro en su zona de confort. Su forma de alimentar el amor es repitiendo cada día lo que él cree que funciona y hablando siempre en plural, como si él y su mujer fueran una única persona. Por el contrario, June, aunque feliz en un inicio por ese amor sosegado (un amor que conocemos al estilo Up) siente que necesita algo más. No tienen hijos y echa en cara a Oscar su falta de iniciativa, algo que se acentúa por una amiga que le habla maravillas de un ligue que se ha echado (le enseña su pene en el móvil, para el ránking del humor con penes).

Al final del primer episodio tengo dos cosas claras. 1) Mientras Oscar no ha cambiado, sigue siendo el mismo, para bien y para mal, June cree tener otras necesidades, aunque no estoy muy convencida de que sea de esas mujeres que rompen con todo a la primera de cambio. Si una vez quiso a Oscar, con lo asquerosamente moderado que es para todo, es que ella no era una rebelde sin causa, ni nunca lo será. 2) Pensé que Forever iba a ser una Love, o algo así, con personajes de 40 y muchos, pero cambia radicalmente, y se convierte en otra cosa. Sin contar mucho más porque es mejor verla sin muchos más datos, Forever sube un peldaño dramático para hablar del amor en un contexto más universal. ¿Sería capaz June de vivir sola, sin Oscar? Es más. ¿Y si tuvieses una segunda oportunidad en el amor y volvieras a tener al lado a esa persona de la que te separaste?

Forever se aleja del drama romántico convencional para trasladarnos en su segundo episodio a otro escenario bien distinto. Tiene mucho que ver que uno de sus creadores, Alan Yang, sea el artífice de Master of None y guionista de The Good Place. Forever es una mezcla de estas dos últimas, creciendo a cada episodio (son ocho) y jugando con diferentes perspectivas en el amor. Hasta se puede permitir prescindir de sus protagonistas en el episodio 6 para recrear una historia de amor completamente nueva con personajes diferentes (que te romperá el alma). El episodio 7, rodado bajo el agua por Miguel Arteta, me provocó el mismo sentimiento de asfixia que el episodio 3x4 de BoJack Horseman.

Forever, al final, se convierte en una especie de terapia para aquellos que pasen una crisis de pareja, existencial, que dudan, que aspiran a algo mejor olvidando que, tal vez, no necesiten buscar más y que todo lo que exigen está realmente a su lado. Siempre es más sencillo culpar a los demás de nuestras propias miserias. Sin embargo, hay que prepararse para Forever, una serie con disfraz de comedia, para fans de Portlandia y los gags del Saturday Night Live, que esconde verdades dolorosas, que ponen a prueba al espectador, como hace la mencionada Master of None. Forever me la vi del tirón, y, aunque triste y desgarradora en muchos aspectos, sabe sacar provecho de los limones que te da la vida: vive la vida que quieras vivir, sin más. Me quedo con el mantra de Oscar, cuando dice que "toda relación necesita un pacificador", que no es fácil aguantarse en pareja, que siempre habrá uno en discordia y otro, más tranquilo. El que evita la confrontación, enfadar al otro, no significa que no tenga sangre en las venas, es su forma de sobrellevar

Como curiosidad, aparecen haciendo cameos Catherine Keener (como la nueva vecina), Julia Ormond (la francesa que vive a todo trapo) y Peter Weller (como The Traveller, en un guiño a Robocop).

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