2.10.18

God Friended Me, un procedimental con aspecto de drama celestial

(opinión sin spoilers de God Friended Me, CBS)


American Gods, The Good Place, Forever… God Friended Me se enmarca en una de las últimas tendencias, la de mostrar que todo pasa por una razón (Manifest va también de lo mismo). Este nuevo drama de CBS tiene como protagonista a Miles, un chico que no cree en dios tras sufrir un palo de la vida y máxime cuando su padre es pastor en una iglesia. Lo más ingenioso de God Friended Me es el uso que se hace de las nuevas tecnologías para crear toda la trama, pues a Miles no se le queman las zarzas o ve un río abrirse en dos, a Miles Dios le envía una señal a través de las redes sociales, en concreto, una solicitud de amistad. De primeras, Miles lo rechazará, no creerá, hasta que no le quede otra que empezar a pensar que (sea Dios o quien o lo que sea) hay un nuevo plan que han pensado para él. Además, habla sobre el tema en su podcast El profeta milenial.

God Friended Me es un cuentito que trata sobre hacer el bien. Si todos hiciéramos el bien el mundo sería más feliz, viviríamos en un perpetuo buen karma. Vamos, que es sencillita de base. El problema es que somos egoístas y la serie da a entender que lo son más aquellos ateos que no creen en algo superior al ser humano, le llames como le llames. Si nosotros no creemos que hay nada más grande que nosotros, haremos lo que nos venga en gana. En ningún momento se visualiza la imagen de un ser superior, pero sí se bromea con ello. Los personajes se mueven en el Bowery en Brooklyn, la hermana del prota trabaja en un bar, y dios parece vivir en New Jersey. Pero, ¿cómo saber si Dios es un ser divino o se trata de un juego maquiavélico al estilo The Game, de David Fincher? Miles contará con un hacker hindú que lleva una camiseta de los Goonies y habla con devoción de Mr. Robot.

Miles conocerá a gente a través de las solicitudes que le envíe el supuesto Dios, gente que necesita su ayuda, gente que forma parte de un plan mucho mayor en el que no ha creído nunca. Miles no estará solo, le acompañará Cara, una periodista online con la que habrá bastante buen feeling. Una persona que escribe sobre noticias que se hacen virales sabe donde remover para encontrar la verdad.

Ahora bien, pasada la sorpresa inicial, que engancha porque la propuesta no deja de jugar con la fantasía y nunca se pone excesivamente dramática, God Friended Me no deja de ser, en realidad, una serie procedimental, en la que Miles y su nueva amiga son como dos detectives que deben averiguar por qué tienen que ayudar a determinadas personas a instancias de una fuerza superior. Son como una pareja de ángeles en la Tierra, ayudando al prójimo y creando una serie de conexiones que me recordaron a la teoría de las cuerdas. No creo que la siga viendo porque no soy de las que se engancha a los procedimentales, pero este primer episodio gustará porque muestra la religión desde otro punto de vista más abierto y a las redes sociales como una herramienta en positivo. No se emite en España.

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