3.3.18

Opinion. Heathers, diferencias entre la serie y la película

La adaptación televisiva de Heathers pretendía ser la nueva Riverdale y se queda en una parodia de la juventud norteamericana un tanto torticera.


Eran los años 80, la década en la que valía todo. El estreno de Escuela de jóvenes asesinos (Heathers) fue una comedia negra más de adolescentes que mi generación se tomó a broma. Hace 20 años, Winona Ryder se aliaba con Christian Slater para cargarse a todas aquellas estudiantes pijas que les habían hecho la vida imposible. Ganaban los malos, pero eran los losers y todos aplaudíamos al final. Aunque ahora ha perdido fuelle y no se ha sabido mantener como otros clásicos ochenteros, Escuela de jóvenes asesinos implantó varias reglas que se han mantenido luego en series como Glee, Scream Queens o Riverdale. Por no hablar de sus looks de escándalo.


En esta adaptación se da la vuelta a todo erróneamente. Las Heathers son una gorda orgullosa de serlo, una negra lesbiana y un pelirrojo que viste de Chanel. Los losers son los que practican el bullying contra los que antes eran los reyes del instituto, como si los blancos fueran ahora la minoría. Veronica ya no es la morena Winona Ryder con sus pintas, si no una rubia pija de lo más normal, con padres que interactúan a través del iPad, bastante snobs. JD ya no es tan enigmático, ni tiene el look James Dean de Christian Slater. Al contrario, se le parece exculpar de sus instintos asesinos, pues el episodio arranca ocho años antes con él de pequeño viendo cómo su madre se suicida (algo que le marcará de por vida, claro).

La madre que quema su casa al ritmo del Qué será, será, de Syd Straw (que ya se usaba en la película), y se mete un tiro no es otra que Shannen Doherty que en la Heathers original era la némesis de Winona Ryder (Veronica): Heather Duke. Un cameo nostálgico, al igual que el guiño al coletero rojo, los palos de cricket, los granizados del Snappy Snack Shack, las bolsas Big Fun (en la original se oía el tema de Big Fun: "Teenage suicide don't do it) y la "muerte" de la pija en su surrealista habitación.


Sin embargo, la nueva Heathers parece reírse de la juventud actual, parodiando el uso de las redes sociales especialmente. De Riverdale ha tomado prestado casi de todo, pero sin resultar novedoso. Veronica usa la voz en off al escribir su diario como hace Jughead (resulta ridículo verla con un monóculo). Que la primera chica a la que vemos con ella se llame Betty, también tiene guasa (Veronica y Betty, protas de Riverdale). Veronica se describe delante de la profesora como una buena persona, para que, supongo, pensemos que JD la va a llevar por el mal camino (como ocurre con la aparentemente modosita Betty en Riverdale). Esta Heathers intenta "escandalizar" a su manera, como cuando Veronica lee el wasap mientras un chico cualquiera le hace un cunnilingus en el coche. Todo resulta forzado, como ver a esos profesores hablando como mongolos sobre el suicidio de la alumna.

La adaptación televisiva de la icónica Heathers se iba a estrenar el 8 de marzo en HBO España, sólo un día después que en EE UU a través de Paramount. En EE UU, la crítica ha podido ver los cinco primeros episodios. A mí, desde Paramount, me pasaron el primero el 21 de febrero.

Tras el tiroteo de Florida del 17 de febrero, Paramount ha decidido posponer el estreno. Finalmente Heathers se estrenará el 10 de julio en EE UU.

Visto lo visto, y volviendo a como comenzaba este post, la serie frivoliza con temas como el suicidio juvenil, el bullying y los asesinatos en institutos, algo que en los 80 nos parecía ciencia-ficción, pero que hoy resulta impensable que se pueda bromear con algo a lo que estamos tan sensibilizados a la fuerza. Por 13 razones, The End of the Fucking World, Everything Sucks… ¿no es suficiente ya?

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