27.1.18

911, el número de emergencias de Ryan Murphy

Ryan Murphy es la nueva Shonda Rhymes. Ha estrenado a la vez la segunda parte de American Crime Story y el asesinato de Versace (fabulosa en muchos aspectos) y 911, un entretenido procedimental con toques culebronescos (los suyos de siempre, vaya).


Opinión del piloto de 911 sin spoilers
Que Ryan Murphy sabe que el infierno está aquí, entre nosotros, es su mejor forma de aprovecharse de él. El asesinato de Versace bien podría ser uno de los casos que se tratarían en 911, drama de acción con los bomberos y policías que acuden a emergencias. Sin el sello Ryan Murphy ni la habría visto, porque pensaría que sigue la estela de otras muchas series con la policía como superhéroes, salvando el mundo. Pero, si bien en 911 todos los casos (casi todos) son resueltos de forma eficiente, son los personajes imperfectos lo que más me interesan.

La serie destaca que estos hombres y mujeres que, aparentemente, están para servirte, siempre que los llames, tienen sus días malos, como todos, y para nada unas vidas perfectas. Esto es de cajón (nadie es perfecto por mucho que lleve un uniforme y parezca un superhéroe), pero Murphy va un poco más allá e incluye entre los claroscuros algunas adicciones, algo que entronca con Nip/Tuck.  El uniforme como afrodisiaco, una fantasía sexual.

Hay un bombero buenorro adicto al sexo, que protagoniza buena parte del piloto (Oliver Stark, Into the Badlands). Su jefe (Peter Krause), estricto y exigente, es un ex alcohólico que sigue confesando sus pecados. Otro compañero asiático (Kenneth Choi, Counterpart) dice que su novia blanca es adicta a la adrenalina y que por eso está con él. Una mujer policía (Angela Bassett), que parece la mujer de hierro esconde un gran secreto en su matrimonio. Nadie se salva, ni tan siquiera la telefonista (Connie Britton), gran personaje, que prefiere ayudar a los que le piden ayuda antes que enfrentarse a su madre con Alzheimer. Es adicta a su trabajo. En el piloto al afroamericana (Aisha Hinds, La cúpula) es un misterio.

Accidentes, suicidios, robos… de todo hay en esta primera entrega, megaentretenida, con toques cachondos y algunos casos reales que ponen los pelos de punta, como el de la adolescente que parió a su bebé en el vater y quedó encajonado en las tuberías. Si bien el piloto comienza con un accidente en una soleada piscina, en ese mundo idealizado que también muestra la historia de Versace, los casos son de todo tipo con todo tipo de personas. Pero, insisto, si la sigo viendo será porque Ryan Murphy siempre va más allá, forzando lo políticamente correcto y haciendo broma de situaciones bastante chungas.

En el piloto me quedo con tres momentos locos. Que al joven cura le suene Katy Perry en el tono del móvil cuando confiesa al bombreo es MUY Ryan Murphy. Más juventud: el bombero buenorro, que no sabe quiénes son Rambo o Conan, ni le importa: "Por lo que a mí respecta el mundo comenzó el día que nací". Muy millenial. El final del episodio con Queen a toda mecha.

911 se emite en Fox Life España.

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