8.3.17

Girls y Catastrophe o cómo agarrar un pene y salir corriendo

Girls y Catastrophe coinciden en un episodio en la misma escena: cómo agarrar mal un pene y arrepentirse por ello.




GIRLS.

Girls ha vuelto a provocarme que vea uno de sus episodios. La zorra de América (American Bitch, episodio 6x3) me recordó a aquel otro con Patrick Wilson (episodio 2x5, One Man's Trash/) en el que Hannah, sin comerlo ni beberlo (no se lo creía ni ella), se liga al desconocido buenorro en su propia casa. Ambos están dirigidos por el mismo tipo, Richard Shepard.

Esta vez, Lena Dunham ha utilizado de gancho para sus proclamas feministas a Matthew Rhys que, curiosamente, acaba de estrenar en FX la quinta temporada de The Americans. Todo está calculado para que Lena Dunham esté en boca de todos, ya seas fan acérrimo o hater, como en mi caso.Ya lo hizo también con Patrick Wilson que en 2013 estrenaba Fargo también en FX. En ambos casos, ella, sola, visita la casa del otro, sintiéndose adulada. A Patrick se lo chuscó, a Chuck Palmer no le "empalmar".

¿Ha cambiado Girls en estos años?


La zorra de América es el título que podría haber tenido el libro de Philip Roth When she was good (Cuando ella era buena). Hannah lo abraza como si fuera la Biblia de un devoto en casa de un escritor afamado, el tal Chuck Palmer, al que Hannah va directamente a señalar con el dedo acusador, a darle una reprimenda porque ella, Hannah, es la voz de una generación.

Este tipo de ojos claros se defiende de las acusaciones de varias de sus estudiantes universitarias de las que abusó supuestamente. Hannah, que no tiene nada mejor que hacer con su vida, es la Pepito Grillo de las mujeres que han sido violadas o que han sufrido abusos. Ella pone como ejemplo que un profesor la manoseó los hombros en una clase. Yo que he ido a un colegio de monjas y que debería haberme asustado con muchas cosas, jamás en mi vida hubiera permitido que un tío, sea cual fuere, hubiese invadido mi área de seguridad. Es algo animal, instintivo. Cuando alguien se te acerca y tú no quieres ni que te hable (y menos que te toque) instintivamente te mueves, creas un espacio de seguridad. Pero Hannah, no.

Y proclama que, a pesar de que un profesor le tocó los hombros, ha llegado a ser quien es. Es decir, una tipa solitaria que volverá a caer atrapada una y otra vez en su propia medicina. Porque, digo yo, Hannah va a casa de este tipo, ¿a qué exactamente? Ya no tiene 20 años, ha evolucionado, quiero pensar, pero con 30 años sigue siendo tan infantil y estúpida como siempre. Este tipo, como cualquier espectador con dos dedos de frente, siente que Hannah es vulnerable, que perro ladrador no muerde, que cuanto más intenta sentar cátedra con su voz chillona más pava parece.

Desde el momento en que un desconocido hace que te descalces y te sientas dominada, malo, malo. Pero ella traga. Como traga cuando él se pone a hablar por teléfono, como cuando no le invita ni a un café mientras se toma uno, como cuando él le anima a acostarse en la cama. Hannah es una hipócrita y siempre lo ha sido. Dice estar muy harta de las medias tintas, asegura que al profesor le han hecho mamadas no consentidas. Todo me parece de lo más absurdo y retrógrado. Pero en cuanto Chuck Palmer la adula, a ella se le caen esas bragas que antes se ha secado en el baño (que hay que ser cerda por otra parte para secarte el chichi y la sobaca por-si-aca).

Recordar que Lena Dunham decía en los extras del dvd de la primera temporada de Girls: “En las comedias románticas detesto que las chicas hablen de mamadas y del asco que les dan los huevos”. Ella avanza un paso hablando y gesticulando sobre mamadas no consentidas. Chapó!

Chuck Palmer la tiene dominada, como ha hecho con otras chicas. La pone a prueba, le demuestra el atractivo que ejerce. Hay tíos y tías así. Hannah, ávida siempre de experiencias con las que poder escribir algo con esa vida tan anodina que lleva, es de esas tías que juegan con fuego, que se ponen a tiro. Igual pasa con algunos tíos que se dejan llevar por el momento y luego se arrepienten. Lo hizo para sentir que existía. No sé. A mí Girls me parece una tomadura de pelo que muchos jóvenes se creen a pies juntillas. A Hannah le gustaría hacer bromas con las cosas que duelen. Cuando él le insinúa que ella es escritora y no periodista me meo encima. ¿De verdad, que una chica de 30 años que es la voz de una generación no se da cuenta de la trampa continúa?

Otra cosa es que a Hannah le vaya el mambo, que me parece lo más lógico. ¿Qué tendrá ese tío para que ellas caigan a sus pies y luego decidan que es poco menos que el demonio? Hannah se acuesta a su lado, abrazada a su libro. Chuck le da la espalda y ella parece Lina Morgan en Hostal Royal Manzanares. Sólo le falta sacar morritos. Chuck se da la vuelta lentamente y se saca la polla. Tal cual. ¿Qué esperabas hija, que te leyese un cuento? Y Hannah le agarra el pene, para soltarlo con asco, ella que es muy decente, asustada de ella misma, de la situación y del libro de Philip Roth que tira lejos no vaya a contagiarle algo. Ya no es la chica buena, es la zorra de América. Lena Dunham hace broma con el miembro, que Hannah sigue observando porque él no lo esconde.

Cualquiera buscaría culpables, pero ése es el error. Chuck no es culpable de tener ese magnetismo ni de tratar con niñatas que se acuestan a su lado porque quieren sentir que están vivas, que son atractivas también. El mundo no se cambia escribiendo sobre lo mierda que me siento porque creo que han abusado de mí. El mundo se cambia cerrando filas, teniendo muy claros tus límites como mujer, sabiendo qué quieres y, sobre todo, quién eres. La excitación está ahí fuera, claro, y el morbo y la seducción malsana y ciertas pruebas que te harán ver quién eres realmente. Y si no te gusta cómo eres échate la culpa a ti misma, no a los demás.

Lo que más me molesta de Girls es que trate estos temas tan dolorosos de una forma tan superficial, intentando hacernos creer que, al contrario, se profundiza en ellos porque Chuck es un intelectual y tengo a Philip Roth de cabecera y me encantan las metáforas hipsters. Que hasta una intelectual como Hannah puede caer en las redes de un hombre machista. Joder, es que es de traca. Queda la duda en el aire, pero está claro que Chuck ha hecho con su polla lo que ha querido porque tiene ese poder. Ya no estamos en la edad de piedra, así que como mujer me asquea pensar que venga a darme lecciones una treinteañera que le agarra el pene a un tío y luego huye corriendo porque no sabe dónde meterse.

Para rematar el episodio y nos dé mucho asco este tipo de tíos, la hija de Chuck aparece en el piso y se pone a tocar la flauta, para que veamos cómo el padre sonríe mirando a su hija adolescente soplar un falo instrumental. Hannah me parece una tipa reprimida, que ya es mayorcita para andarse con estas tonterías, y que parece que no aprende. Mejor cuando se tiraba a Patrick Wilson y se lo follaba tan a gusto, mostrando las cachas. Mejor Hannah cuando muestra carne, porque cuando intenta epatar con su estado interior la caga.

CATASTROPHE

Y, ahora, segunda parte, más breve. Catastrophe, maravilla de serie, con esa flema inglesa que le da mil vueltas a esta bulimia intelectual de Brooklyn.

La tercera temporada de Catastrophe arranca con Sharon poniéndose en duda. Tras una noche de borrachera en la que se dio un respiro de Rob, Sharon cree que se acostó con un chaval, compró la píldora del día después por si acaso, y Rob le pilló la factura. También tuvo sexo con Rob, pero eso no viene al caso.


El puntazo es que, en la misma semana del episodio de la polla en mano de Hannah, Sharon descubre que no se acostó con el chaval, que solamente le agarró la polla. Y Sharon que es más mayorcita que Hannah se arrepiente como ella sola porque recuerda con asco ese momento, porque con esas mismas manos acarició a sus hijos. Todo esto es una burla, claro está, no se toma en serio como Girls. De hecho, está tan arrepentida de ese momento, y tras echarse en cara haber bebido de más, que tiene un sueño erótico donde se zumba al chaval, haciendo un trío con su amiga.

La amiga le dice que miró la polla un momentín, le quita hierro al asunto. Pero Sharon está descolocada: “Manoseé un pene que no es el de mi marido”. Sharon y su amiga parecen dos adolescentes. “La tuve en la mano, sentí su pulso, seguramente”. Yo me descojono con esto, la verdad. ¿Es Sharon peor madre, esposa, mujer por esto? Hay que recordar Friends, si se estaban tomando un descanso qué es lo que hay que hacer. Lo que hizo Sharon no está bien, pero me hacen muchísima gracia los diálogos de Catastrophe.

No hay que ser una veinteañera, treinteañera o cuarentiñera para sentirse perdida. Sharon lo achaca a que su marido, en el paro, se ha dejado (lo demuestra cuando pide un Tom Collins en el restaurante) y no parece la misma persona de la que se enamoró. Esto también aparece en el piloto de Crashing, la nueva serie de Jude Apatow para HBO, tras cerrar Girls. Los mismos temas y traumas. Ojalá Hannah encuentre a su media naranja y se convierta en Sharon, mascullando dónde empezaron a ir las cosas mal para agrrarle de nuevo el pene a un desconocido.  

Más Girls en Yonomeaburro
  • Lena Dunham y Jemima Kirke posan en lencería.
  • Lena Dunham se mete en la cama con Homer Simpson. 
  • Lena Dunham dirige un anuncio de & Other Stories. 
  • Mujeres liberadas en televisión. 
  • Mi oda a Lena Dunham. 
  • Lena Dunham imita a Megan Fox. 
  • Lena Dunham como Kenny de South Park. 
  • El esmalte de uñas de Girls. 
  • Hablando sobre Girls, mi primera colaboración en Hola. 
  • Girls y las batamantas
  • Adiós, Girls.
Más Catastrophe en Yonomeaburro
  • Tercera temporada: curiosidades.
  • Opinión sobre el piloto, la segunda temporada y el guiño a Utopía.
  • Carrie Fisher, la madre de Sharon.
  • Catastrophe entre las mejores series de 2015.

No hay comentarios: