20.12.16

Entrevista Juliette Binoche en Madrid: "Me encantó la contradicción de mi personaje en Ghost in the Shell"


Juliette Binoche visitó Madrid para recibir el premio Women in Action! otorgado por CIMA en la Fundación Telefónica. Un día antes quedamos con ella para una sesión de fotos en el hotel Ritz y una entrevista que transcurre en el salón principal del hotel, donde hace un frío que a la actriz incomoda, hasta tal punto de tener que cambiarnos de sitio. La Binoche pide para comer una parrillada de verduras y rissoto, se abriga como puede sentada en uno de los sillones y habla sin perder nunca ese halo de actriz elegante, pero consciente de que aparentar normalidad es también un grado. Y qué risa, contagiosa. Leer más.


Con Juliette Binoche en el hotel Ritz de Madrid.

Aquí podéis leer la entrevista a Juliette Binoche completa.

Hasta cuando no sonríe parece una persona jovial, encantadora. “Comédienne française” se autodefine en Twitter, una “comedianta francesa”, por si a alguien le quedaba alguna duda de su talante extrovertido. Quien lo diría de una actriz distinguida por bordar el drama (Tres colores, El paciente inglés –con el que ganó el Oscar–, Alice y Martin, Camille Claudel 1915, Viaje a Sils Maria…). La risa de Juliette Binoche (París, 1964), en efecto, brota, espontánea, seductora, durante nuestra interesante charla, trufada de reflexiones en voz alta, anécdotas, recuerdos… y, sí, comentarios hilarantes. También en la magnífica sesión de fotos en la que, momentos antes, posa desenvuelta, con una naturalidad arrolladora. Una vez finalizados los flashes, la estrella francesa se baja de los tacones y comparte un almuerzo tardío con un atuendo casual, pero sin perder un ápice de su elegancia innata.

“Si vivimos sin nuestro lado femenino, no evolucionaremos”, afirma Juliette Binoche cuando se le pregunta por el premio Woman in Action! que recogerá al día siguiente. “No se trata tanto de conseguir la igualdad. La mujer aporta otra fuerza y es el poder masculino lo que nos está llevando a un callejón sin salida”. La actriz cree, sin embargo, que la situación está cambiando. “El cine está evolucionando. Las mujeres hacen películas, hablan de mujeres, están ganando confianza. Es un proceso lento, pero esperanzador”.

Es ese lado más femenino el que demostró sobre la alfombra roja la noche anterior, durante la celebración de los 170 años de historia de Loewe, una marca de la que destaca su línea para hombre, más divertida, y que conoció al ver uno de sus escaparates “con unas formas y colores poco habituales”. Le sorprendió además su publicidad por mostrar la bisexualidad. “Pensé: ‘Sólo los españoles pueden hacer esto’. Creo que España ha sido más vanguardista que Francia, más libre”.

Reconoce que ponerse guapa forma parte de su trabajo, pero que el exterior muestra cómo somos interiormente. “Deberíamos buscar lo esencial, porque es lo que importa al final de la vida, lo que nos llevamos. Hay que olvidarse del cuerpo. Si uno pierde su camino interior nace la angustia, y esto no se cura comprando ropa”, reflexiona. El dolor ha sido una emoción que siempre ha mostrado en la ficción de una forma sutil, pero, ¿cómo lo percibe de verdad?

“El dolor permite alcanzar un conocimiento de uno mismo y un progreso posible. No deberíamos tener miedo del dolor”, afirma, rechazando la idea de aquel que busca, como en el cine, una válvula de escape. “La gente dice que es mejor no pensar en el dolor, elegir mejor una comedia, algo ligero. Esto es un engaño, una ilusión. Hay que entrar en el dolor de lleno para poderlo transformar. Sólo es posible elevarse si uno ha descendido”.

Con la edad, “uno aprende con el temor al rechazo a ser humilde, aprende a amar y no sólo a poseer al otro, a medir antes de juzgar”. Una muestra de la realidad tal y como es, alejada de los cuentos y películas con finales felices. “La felicidad no se encuentra así como así, sólo cuando aceptas que puedes disfrutar de las cosas pequeñas. La felicidad no está en las cosas grandes, en los hotelazos con muchas estrellas”, ríe señalándonos el maravilloso hall en el que nos encontramos. “Es algo que se puede apreciar, pero no te puedes identificar con esto porque si no, estamos jodidos. Esto permite no engañarse, no equivocarse”.

Cuando se le pregunta por Donald Trump y cuan equivocados están sus votantes, carcajea y simula un tiro en la sien. Pero saca algo en positivo. “El hecho de ver esa mezquindad hará que nazca en nosotros ganas de otra cosa, de crecer de otra manera. Es una bendición disfrazada. Pero no puedo dejar de preguntarme: ‘¿Cómo es posible que hombres ¡y mujeres! hayan votado a Trump?’. Va más allá del entendimiento lógico. Lo comparas con Obama [risas]… Nunca pensé que fuera a pasar, nunca”.

Pero también está pasando en Europa, le recordamos, como en Francia, preocupados por el avance de la ultraderecha… “Y Hungría, Polonia… todos se radicalizan, en base al proteccionismo. Pero el sur va a volver a subir, ya verás –una idea que repite de nuevo, rumiando su significado en voz alta– El sur va a volver a subir. Ya está pasando. Es verdad que no sabemos qué hacer, pero tenemos que reaccionar, cambiar nuestra manera de vivir, no podemos seguir viviendo en nuestro egoísmo de antes”.

Y al pasado miramos, para encontrarnos también a una Juliette Binoche niña que ya disfrutaba siendo generosa. “De pequeña quería ayudar… a los niños, a los pobres… Tenía muñecas rotas con las que jugaba como si fuera una doctora. Siempre quise ayudar a los que estaban ‘rotos”. El cine llegaría más tarde como recuerda. “Nunca pensé que haría cine. Yo era más de teatro. Me imaginaba como parte de una compañía teatral, un equipo, sin jerarquías. El cine fue una sorpresa, también las separaciones al final de los rodajes, donde cada uno retoma su vida. Esto era lo peor”.

Y llegó Hollywood, un lugar que, confiesa, no le atrajo. “Nunca he entrado en el sistema. Siempre quise ser independiente. He preferido trabajar con gente de otros países a ser famosa y ganar mucho dinero en el mismo lugar”. Será una sorpresa verla en la esperada Ghost in the Shell, su primera superproducción tras su breve aparición en Godzilla. “Tenía dos minutos y ¡me morí! Pero es muy difícil morir en dos minutos –recuerda entre risas– No he visto la película entera, estamos rodando, pero me encantó la contradicción de mi personaje, una científica que crea una criatura que se va a utilizar como un arma”.

No le abruma la cantidad de superhéroes que pueblan el cine –“los héroes son necesarios porque necesitamos entender el viaje de este héroe y cómo todos somos héroes en nuestras vidas, aunque la moralina de los filmes norteamericanos no me gusta”–, pero descartaría participar en una película de la saga 007 y menos ser ella la próxima James Bond: “Lo femenino se tiene que mostrar de otra manera. No necesitamos esto porque el poder femenino está en recibir, algo que debemos personificar, enseñar y… ¡sentir! Es lo que intento hacer cuando actúo”.

Cuando la fama llamó a su puerta, ya estaba preparada para proteger su vida privada (“siempre he denunciado a los fotógrafos y llega un momento en que se cansan de tener que pagar [risas]”) , aunque reconoce que, en realidad, no da pie porque “no expongo a mis hijos. Siempre he sido muy estricta. No hay necesidad”. ¿También es inflexible con sus hijos? “Soy una madre controladora y cómplice. Los niños tienen que tomar sus propias decisiones, pero también sentir que alguien los escucha”.

Abandera un estimulante lema de vida –”Sé tú misma y si hay alegría alrededor tuyo es que todo está bien”–, pero requiere de unos segundos cuando le hablamos del destino. “Es una buena pregunta... Creo que hay un encuentro entre la llamada de nuestro destino y lo que nos ofrece la vida. No sólo soy yo la que toma mis decisiones. Yo doy un paso y el camino se construye a mi paso. No es un camino que ya esté trazado, tampoco soy yo la que trazo el camino. Van juntos. El hecho de haber hablado inglés... Yo diría que todo tiene que ver con la conexión”.

Conexión la tuvo toda con Isabel Coixet, que la dirigió en Nadie quiere la noche, en una historia que, reconoce, le conmovió profundamente. “Raramente me pasa en un rodaje. Siempre hay un trampolín interior que hace que caiga de pie, como los gatos. Pero con este filme tardé varios meses en reponerme”. Con maestros como Carax, Kieslowski, Haneke... ha vivido la intensidad de sus propuestas, algo que ella apoya con fervor. “Depende lo que busques en el cine, como en la vida. Si quieres aprender algo de ti mismo hay que buscar algo que te cambie y te aporte algo nuevo. No me gusta sentir que pierdo el tiempo y cuando me ocurre… ¡me vuelve loca!”. ¿Y qué le da más miedo: envejecer, fracasar, sufrir? “¡Todo! –contesta entre risas– Todo y al mismo tiempo nada. Me encanta envejecer, hacer cosas, sentirme viva”.

Escuchándola, parece una mujer positiva, algo que rechaza inmediatamente. “Positiva no, es más bien una necesidad de adquirir conocimientos, de ser real, de preguntarme cuál es la verdad en este momento, qué puedo hacer. Es estar en la pregunta y no en la respuesta. Porque uno siempre está vivo en la pregunta, siempre en una proyección sin red de seguridad. Si nos detenemos y caemos en esta red, entonces estamos muertos. Siempre me he cuestionado las cosas. No podemos agarrarnos a nada”.

Juliette Binoche, primer premio Women in Action!
"Las actrices no deben aceptar papeles que no respeten a las mujeres. Tenemos que seguir luchando por nuestros derechos, pero hay que ir más allá del dinero", afirmó rotunda Juliette Binoche durante la charla que mantuvo con la directora Isabel Coixet en el Espacio Telefónica de Madrid, momentos antes de ser premiada por CIMA (Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales) por su trayectoria y trabajo a favor de la igualdad en el audiovisual. Este primer premio Women in Action!, dijo la actriz, “es una llamada a los hombres. Es una gran responsabilidad para ellos, pero también para nosotras, mujeres que debemos expresar lo que necesitamos. Debemos buscar la armonía entre lo masculino y lo femenino. Nos asustan las emociones y, por eso, existe ese rechazo a los sentimientos". CIMA anunció además la beca New Woman Action!, junto a Movistar+, para promover el talento femenino, con una dotación de 8.000 euros que permitirá a una guionista o directora emergente el acceso a formación especializada.

"Soy actriz, pero también soy madre, hermana, hija, cocinera, pintora y, a veces, bailarina. Todos tenemos muchas caras que tenemos que compartir tanto como podamos".

"Actuar es la forma más maravillosa de autoconocimiento, una droga maravillosa, es como ser un filósofo, pero con tu propio cuerpo".

"Tenemos la necesidad urgente de mirar dentro de cada uno de nosotros mismos. Investigar nuestro lado oscuro. Un artista por definición tiene la obligación de hacerlo".

"La expresión artística te permite estar en contacto contigo mismo. Es un espacio fundamental de transformación".

'Siempre he sido muy competitiva con los hombres'.