6.5.15

Mad Men 7x12 Freud y la cerveza light

Don Draper, uno más, demasiados.
(Mad Men 7x12 Lost Horizon) review/opinion)
Reviews: 7x1/7x2; 7x3; 7x4; 7x5; 7x6; 7x7; 7x8, 7x9; 7x10; 7x11.
Claves de la séptima temporada.

A partir de aquí, spoilers. 


Don mira a ese horizonte perdido…
Todos, infelices
Hacía mucho tiempo que no sólo Don Draper se cagaba en las muelas de los guionistas. Ninguno de los protagonistas de Mad Men están contentos en este episodio con los cambios que se avecinan, con esa mudanza destartalada, con ese aire de superioridad de los gurús de McCann. Y no sólo Don que siempre ha tenido miedo al cambio, como todo cobarde o sinsal que se precie. Ni Joan ni Sterling ni Peggy se sienten seguros, felices. Pero, como siempre ocurre en Mad Men, hay matices a la generalidad.

Joan, coge el dinero y corre 
“La publicidad no es un lugar cómodo para todo el mundo”, adelanta esa secretaria negra que opta con buscarse la vida en otro sitio. La que fuera la jefaza de las secretarias, Joan, decidió quedarse y ascender e ilusionarse con Avon y otras cuentas y confiar en su nueva vida de pareja. Pero Mad Men parece seguir la tónica de que si eres mujer no vas a poder conseguirlo todo. Y si Joan ha encontrado al amor de su vida, perderá sí o sí su trabajo. Y así es. A Joan la siguen viendo como un objeto sexual, a pesar de que hace bien su trabajo. La pata la meten otros y no quiere entrar por el aro sexista (ese viaje a Atlanta que todos sabemos que acabaría en un abuso de poder). Así que Joan, por consejo de Sterling, desaparece de McCann. Christina Hendricks se luce en este episodio en el que se enfrenta con serenidad al jefazo de McCann y se derrumba ante Sterling gracias a esa mirada miope. Joan, no lo olvidemos, se siente protegida por su novio, que tiene poder y pasta, así que le es más fácil huir de la agencia más importante del mundo. ¿Se termina así el ascenso de Joan, se convertirá en una Betty? No quiero esto para Joan. Ojalá pueda montar su propio negocio, buscando aliados.

Don, coge el volante y huye 
Aplausos para esa secretaria que sigue cubriendo las ausencias de Don. “Donde fueres, haz lo que vieres”, dice el refrán. Don se lo pasa por el forro. Después de comprobar que el anillo de casada de Megan sigue en un sobre con dinero y de probar que las ventanas no se abren, Don se enfrenta a su primera reunión a lo bestia. Ya no son unos pocos los elegidos. La mesa gigante se llena de diferentes Dons, todos iguales. Un tipo perfecto habla como Don, vende la moto, pero a Don no le interesa. Mira por la ventana, ve un avión cruzar por encima del Empire State. En esa reunión se vende cerveza light Miller para hombre. Don no es ese hombre, no es light. Don no pinta nada y, como siempre ha hecho, se levanta y se va (esa sonrisilla de Ted es muy ilustrativa de lo que se espera de Don). Da igual que haya cambiado de empresa. Don siempre antepone su polla a su olla, su vida personal a la profesional, y más ahora que su trabajo le parece basura. Si para el jefazo de McCann, Don representa su ballena blanca, su Mody Dick (hasta su segundo le imita como si fuera lo puto mejor), para Don McCann significa el principio del fin. Coge el coche y se va en busca de Diana. No la localiza, pero en su frenesí alucina con Cooper, con el pasado, lo que echa de menos. ¿Has leído En la carretera? Voy en el tren. “Adónde vas América en el brillante coche de la noche?”. Don no quiere currar, quiere que le regalen un viaje a las Bahamas. Don, jubílate. Mientras suena Space Oddity, de David Bowie me quedo pensando qué significará que Don recoja al autoestopista hippie.
Nena, tú vales mucho

Sterling y Peggy, coged el vermut y pasad de todo
Peggy cae mal porque todo le sale mal. Se le cae el café, le envían flores pensando que es secretaria, no le han encontrado despacho, nadie la echa en falta… A Joan la invitan las otras mujeres a tomar algo en el Oyster Bar, Don recibe felicitaciones. Pero Peggy es el patito feo de la publicidad, con ese vestido verde lima horroroso, con ese gesto de asqueo continuo. Frustrada, encuentra a un inesperado aliado en Sterling, que hace las veces de Don Draper en este episodio. Sterling se comporta como hubiera hecho Don de no haber tenido la vida sentimental resuelta. De hecho, te imaginas a Peggy con Don en una situación similar. Pero Sterling es más divertido, no busca consuelo, no llora ni se tira al suelo. Sterling busca un amigo con el que beber vermut, y fumar, y tocar el órgano. Y Peggy, por fin, se deja llevar. Monta en patines, le da al Cinzano con gusto, y brindan casi por el final de la serie. Sterling se siente en el geriátrico allí, no es el Don que se aferra al pasado. Sterling se esperaba otra cosa, tal y como le ocurre a Peggy. Nunca habían hablado tanto estos dos personajes, pero a Peggy le sirve para crecerse y alimentar esa baja autoestima de siempre. Una de las mejores escenas del episodio es ver a Peggy con gafas de sol y cigarro en la boca caminando firme hacia su despacho. ¿Qué hará sin Joan, necesitará a Sterling? 

PD. Betty, freudiana 
Un último apunte WTF. Esa imagen en la que Betty lee a Freud es total. Se ha tomado en serio sus estudios, tanto que cuando Don le hace un masaje en el cuello y le propone parloteo, ella casi le echa de casa. La excusa es Sally, pero Sally no está.

PD2. McCann, dictando la publicidad 
No sale muy bien parada una agencia cuyo jefe es capaz de decir, altivo, prepotente, que tiene a los medios en la palma de su mano. “McCann podría hacer que el New York Times imprimiese el Mein Kampf en su portada”, dice en relación al panfleto de Hitler. La publicidad manda, eso es verdad, pero hay formas de dirigir un negocio y como lo hace este tipo da bastante asquito. Se creen los reyes de Mad Avenue, y tal vez lo sean, pero ya sabemos que en Mad Men sólo hay un rey. ¿El rey ha muerto, viva el rey?


1 comentario:

yramosi dijo...

El único que está feliz es Harry, allí tendrá un equipo de gente para los datos y también Peter quien se adapta a todo para poder seguir en los negocios

Don pensaba que era especial pero se da cuenta que es uno mas y que en cierto modo esta atrapado...

Como ha cambiado Peggie desde el primer dia que entró en la agencia a como entra en su nuevo trabajao, calro que son 10 años mas pero ya no es tímida y no está asustada. Sin duda es el personaje que mas ha cambiado