1.3.15

Crítica Cincuenta sombras de Grey, la película

He tardado más de la cuenta en ver la película Cincuenta sombras de Grey. Me leí el libro del tirón en un par de días en la playa. Me pareció mala literatura, pero entretenida y, sobre todo, divertida. Armó el revuelo que armó porque su autora convertía Crepúsculo en una historia sado entre un millonario cañón y una virgen tonta. A lo largo de los tres libros, la relación va modificándose, y la sumisa no lo es tanto y el amo comienza a enamorarse. La mayoría de las mujeres que leímos el libro no queremos ser Anastasia, pero fantaseamos con un Christian Grey sin ese cuarto rojo del dolor. Pero sin el dolor, Cincuenta sombras de Grey no tendría ningún gancho. No quería ver la película por dos motivos: sabía que no me iba a gustar (no es posible trasladar ese texto con remilgos) y Jamie Dornan, sin barba y afirmando que no saldría desnudo, no representa para mí al Grey que me imaginé cuando leí el libro. Dakota Johnson está perfecta en este personaje, clava a la estudiante retraída pero enamorada, con ganas más que de experimentar de cambiar al otro. "Yo no hago el amor, yo follo", dice él. "Te follaría sin parar hasta la semana que viene". Da igual que lo leyeras en la novela y te pareciera seductor. Visto en imágenes, se acaba el misterio. Creo que la imaginación en este tipo de literatura pseudoerótica es la clave. Si te lo reproducen sin darle una vuelta en una película todo suena artificial, empezando porque a Jamie Dornan no le vemos el pito. Y no es ninguna tontería. Esta película está hecha por y para las mujeres. Es como ir a un local de striptease y que los tíos no se desnuden. Resulta más morboso comparar a Dakota Johnson con la Melanie Griffith (su madre) de Doble cuerpo o que no podamos evitar pensar que Dornan acabará por estrangularla como su personaje en The Fall. Pero falta algo, y la culpa no la tiene del todo la propia materia en la que se basa. Lo peor no es la banda sonora o esa voz en off que explica el contrato sado como si fuéramos tontos, lo peor es verla en un cine con gente a la que le importa un pimiento el tema, con novios que no saben de qué va la historia, con maridos que hacen un chiste de cada secuencia, con fans del libro que comentan cada jugada, con trols que van a mofarse del fenómeno de año. El hype es lo que tiene, pero está claro que hay cierta tendencia a regodearse en lo que no gusta o a rechazar lo que no se ha probado, lo que se desconoce. No juega en la misma liga, pero en Nueve semanas y media (con la que comparte alguna escena) no recuerdo que la gente se riera de los juegos eróticos en la pantalla. No sé si es que hay público que no sabe realmente lo que va a ver o es que hay mucho infantil suelto, que también. Por momentos, Cincuenta sombras de Grey parecía una película de terror, con la que, tras la tensión (allí el susto, aquí el azote), el espectador suelta una risita nerviosa. Yo ni me he reído (aunque el bochornoso momento claqué de Anastasia me recordase a King Kong bailando) ni me ha parecido una mierda como muchos han asegurado. Pero si me hago una pregunta: ¿a quién le puede interesar ver más películas sobre el libro?, respondo que a mí, no, la verdad. Y ni era una fan acérrima ni una enemiga del mensaje de la saga. Esta relación es consentida, pero no deja de esconder un trauma negativo (el libro le busca la causa cuando no tendría por qué). La relación de idas y venidas de la pareja y los celos se aguantan en los libros porque sabes que habrá alguna escena sugerente, pero si en la película sus creadores se autocensuran para que vaya más gente al cine y no muestran las verdaderas sombras me parece una tomadura de pelo. Hasta Crepúsculo me parece más retorcida y morbosa.

(a partir de aquí con spoilers de los dos siguientes libros) La saga acaba con, por primera vez, la visión de Christian Grey de aquel primer encuentro con Anastasia, cómo desde que la vio la quería azotar y dominar. Cuando terminas toda la historia y llegas hasta ahí, te das cuenta (o al menos a mí me pasó) que desde su punto de vista Cincuenta sombras de Grey hubiera estado mejor contada. Y, seguramente, las películas hubieran sido más fieles, más cañeras, sin necesidad de eliminar escenas y de ponernos mojigatos.

50 sombras de Grey en Yonomeaburro

3 comentarios:

Cati dijo...

Creo que es la primera crítica de la película (y del libro) con el que me siento totalmente identificada. GRACIAS.

Mariló García dijo...

Cati, pues me alegro que te haya gustado. Gracias por pasarte!

Meeleen Solano dijo...

Yo creo que la clave esta en esto: que pasa si a una película porno le quitas el porno? Que pasa si a una pelicula romantica le quitas el romance? Que pasa si a Los Indestructibles le quitas las escenas de accion? Que pasa si a una pelicula de sexo le quitas el SEXO?

La película no falla por sus actores porque ellos lo hicieron bien, Jamie fue sexy y Dakota fue inocente falla es la historia porque tiene historia. o.O