12.10.14

Critica Perdida (Gone Girl), Ben Affleck persiguiendo a Amy

(sin spoilers) Perdida (Gone Girl) dura 145 minutos, y nadie como David Fincher para mantener de principio a fin la tensión. Jamás decae el ritmo de la película, como ya consiguiera en Zodiac. A diferencia de ésta, además, desconocemos cómo acabará la historia. La mujer del dueño de un bar desaparece el día de su quinto aniversario de matrimonio. Ben Affleck encaja a la perfección como tipo anodino, blandito, que se puede dejar manejar (es un insulto, sí, pero es que como actor no da para más). Que en Perdida su mujer se llame Amy me provoca la sonrisa. Aquí, Ben Affleck, como en la peli de Kevin Smith (Chasing Amy, Persiguiendo a Amy), también perseguirá a Amy… para encontrarla. Porque desde el principio, el director no nos engaña: el marido no es el culpable de su desaparición. Y esto es de aplaudir. Nosotros vamos por delante de la policía siempre. Aunque la policía dude del marido, obviamente. Si técnicamente, en la forma, es perfecta, en el fondo, en la historia, me veo adelantándome a los acontecimientos. Dicho de otro modo: todo lo que pasa es lo que creo que va a pasar. Excepto el final (unos 10 minutos), veo Perdida desenredando el misterio con pasmosa facilidad. Nada me sorprende y eso me enfada, porque Fincher sí me engañó con Seven, con The Game, con ¡cómo no! El club de la lucha... Y he visto Perdida sin leer el libro en el que se basa, sin destripármela con críticas, sin ver tan siquiera el tráiler. Quería la máxima objetividad posible. ¿Es una buena película? Sí, por su director, por su montaje, por la actuación de Rosamund Pike, por esos secundarios (pobre Scoot McNairy, podría salir más)… Pero si intuyes por dónde van los tiros se desinfla con facilidad. Viendo Perdida he tenido la misma sensación que con el piloto de House of Cards. Qué bien hecha, qué actuación, pero me falta algo. A veces, es complicado de explicar, pero es lo que me ha ocurrido con Perdida, ni de lejos la mejor película de David Fincher. Está excepcionalmente hecha (yo soy fan número uno de su cine), pero no me convence, a estas alturas, ni el desarrollo de los acontecimientos (como de manual de Agatha Christie) ni esa crítica explícita a los medios de comunicación y a la sociedad que gusta de ver realities, de vivir la vida de los demás. Un cliché tras otro. ¿La recomiendo? Por supuesto, y ojalá que no le pilles el truco y puedas disfrutar de toda la magia del cine de Fincher (debajo más opinión con spoilers).

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con spoilers
Al ver a Ben Affleck, apocado y sinsal siempre, sé que va a ser Rosamund Pike la que lleve las riendas de la película, seguramente en la sombra. Y así es. Máxime cuando el marido se preocupa por el destrozo que han hecho en su casa y por la repentina desaparición (aunque, leo ahora al hacer la crítica, que en el libro sí puedes dudar del marido). Está claro (y en eso ayuda la hermana gemela del marido, nunca la veo como sospechosa si es que eso pretendían) que la que puede esconder más mierda es la supuesta víctima. Cuando veo la foto de Neil Patrick Harris, como ex novio de Amy, lógicamente pienso en que tendrá que volver a salir y que será seguramente crucial para la trama. Tal vez, que los secundarios sean conocidos son la mejor pista. Otra, muy gorda, es el propio cine de Fincher. Cuando se intercalan momentos de Amy escribiendo en su diario (¿por qué escribe en diferentes colores? ¡canta!) y la policía sigue sin tener pistas del supuesto crimen, recuerdo The Game. Y me digo: "¿No será todo esto un jueguecito de esta tía?". Y tirando del hilo es fácil continuar la historia. Una tía posesiva, que mangonea a los tíos, que juega con su marido, porque de inicio muy normal no es. Me convezco absolutamente cuando el marido tiene un lío con una estudiante. Si es un juego, ¿qué gana ella? Hundirle en la miseria. Pero como no tiene sentido, lo más lógico es pensar que esta tía es una sociópata, que está loca. Y no hay más. Para construir el montaje ha tenido todo el tiempo del mundo. Recuerdo que con The Game se le criticó que fuera inverosímil. A mí esto me parece lo mismo. La tal Amy es capaz de liarla parda, incluso engañando a la policía. Y pienso en Instinto básico, y de hecho, hay momentos en los que Rosamund Pike es como aquella lasciva y sensual Sharon Stone. Hay sólo un episodio en la película que me hace dudar. Cuando a Amy, con otro tinte de pelo, más kilos y gafas (a lo Bridget Jones), le roba su vecina y el novio de ésta. Por un segundo pienso en que la puedan matar por su dinero, y que la policía crea que la mató su marido. Pero no pasa nada, es una secuencia un poco absurda, para obligar a Amy, sin dinero, a regresar a casa de Neil Patrick Harris, que vive de la leche. Ella intenta mangonearle también (en el libro es muy 50 sombras de Grey todos los pasajes de Amy y más con este tipo), y aunque parezca que no, lo consigue, matándole. Esto se veía venir, más si cabe cuando su marido le dice por televisión, engañándola, que la sigue queriendo. A una loca hay que tratarla como a una loca. Es en el final (puede pasar cualquier cosa) cuando espero con más atención. A lo mejor con el postre me olvido de esta previsible cena. La decisión es el camino del medio: a pesar de saber la verdad, como en Instinto básico, el marido se queda con Amy (que está embarazada de él). Al parecer en el libro, el marido estaba escribiendo un libro en el que contaba la verdad, pero desiste al saber que va a ser padre. Este chico sigue siendo un desgraciado, claro, un títere, un esclavo, unido a su mujer porque son tal para cual, porque realmente el perdido es él. 

1 comentario:

Anónimo dijo...

La mejor crítica que he leído.*Hands down*