29.7.14

Masters of Sex, claves y curiosidades de la segunda temporada


Contiene spoilers de los siguientes episodios de la segunda temporada de Masters of Sex, que se estrenó el 13 de julio en Showtime, y en España, en Canal+Series, un día después.

Parallax
Kyrie Eleison
Fight
Dirty Jobs (3 agosto)




William y Virginia, de cocteleo en el hotel.
Episodio 2x1 Parallax
A diferencia de Don Draper, el protagonista de Masters of Sex reprime sus instintos. A pesar de, en cierta manera, consolidar su relación con Virginia, de asumir que son amantes a espaldas de su mujer, William Masters sigue teorizando, en vez de aprendiendo, con lo que es el cambio más radical que está sufriendo su vida. Una vida que no desea. Pero ahogar el llanto de un bebé con una canción de tocadiscos no es la solución. Tampoco desahogarse con una madre, contarle la verdad, para que desaparezca del mapa. Sin la madre, no habrá esa parte del remordimiento que llega por vía familiar (“soy como mi padre, lo sé”). Mientras Draper asume quién es y no se reconcome, Masters se niega a reconocerlo, a reconocerse. Y no defiendo a Draper, al contrario: Masters lo tiene más fácil que el protagonista de Mad Men, porque Masters, además de desear a Virginia, la quiere, algo que Virginia sabe, por eso, acata su determinación de tomarlo todo como lo que es (pero no será), un affaire. “Soy un hombre casado”, le dice y se dice, y se toca el anillo y miente sobre su identidad en el hotel en el que se alojan. Pero ninguno de los dos puede dejar de pensar en el otro, fantaseando mientras se abre la puerta del ascensor (tan The Good Wife ya) o el televisor se fija en la carta de ajuste. Mientras Masters mantiene las apariencias (¿por cuánto tiempo?), Virginia toma decisiones. Ya no hay estudio con Masters que la ate, pero se niega a huir a Hollywood como le propone Jane, su colega y una joven de su edad; tampoco acepta la proposición de matrimonio del indulgente Ethan. Ella sí sabe lo que quiere, ahora le toca esperar. En esta relación cómoda del hombre, incapaz de entender sus propios sentimientos y de apechugar con una nueva realidad, también se refleja el director del hospital. En este primer episodio de la segunda temporada, más Mad Men que nunca, Beau Bridges defiende sus dos mejores escenas (ver a Masters y Johnson en la cama, sin sus cables, tiene su morbo, también). Tras sufrir un electroshock que le aleje de sus gustos homosexuales, Barton se impone mantener relaciones sexuales con su mujer, algo que ella acepta entre sonrisas, pero que acaba por enfurecerla, sin perder el gesto compasivo, apremiando a su marido a que deje de ser quien no es. El director del hospital vive en un mar de dudas. Su propia mujer apoya su homosexualidad, pero él es incapaz de asumirla. Dos hombres casados (Masters y su mentor) que no aman a sus mujeres y que se ven sumidos en la más negra oscuridad. Si Masters decide cerrar los ojos y vivir el momento, confiando en que lo está haciendo lo mejor posible y autoengañándose, Burt toma la decisión más drástica (y menos valiente): suicidarse. Pero ahí están su mujer y su hija para ir al rescate. Quien está en la absoluta soledad es el doctor Langham (Teddy Sears), cuya mujer le pone en evidencia al cantar por el micro del hospital que lleva dos meses con su hermanastra. Ésto es Masters of Sex: infidelidades, infelicidades y mucho más sexo del que se ve en pantalla.

Episodio 2x2 Kyrie Eleison (significa: ¿señor ten piedad?)
Lillian al estilo Orientación Dharma de Perdidos
El Gateway Memorial Hospital abre sus puertas a Masters, apoyado por un nuevo jefe (Danny Huston, que ya apareció en el anterior episodio y que hemos visto en American Horror Story: Coven), mientras se cierran las de su propia casa. Tras echar a su suegra, Libby, su mujer, decide meter a una interna, una chavala negra a la que, impertinente, corrige su forma de hablar (ya vimos a un jardinero de color en la primera temporada). Ella lleva los pantalones en casa y se está volviendo insoportable y eso no me gusta, para pesado ya tenemos a su marido. Si en su propio hogar, su siempre dispuesta y positiva mujer le pone firme, a Masters le ocurre algo similar en el hospital cuando su ex ayudante en el estudio, Betty, que, obligada por su marido, se va a hacer un tratamiento de fertilidad que no quiere, le amenaza si no le sigue el rollo. Masters, que ya viene calentito de casa, también se desespera con la madre de una paciente, interpretada por Melinda Page Hamilton (Anna Draper en Mad Men) cuya aparición me recuerda aún más Mad Men, claro. Su hija adolescente podría quedarse estéril tras sufrir un aborto. Que le ofrezca un método anticonceptivo ("¿un trozo de plástico"?) es un puntazo.
Otro cameo inesperado es el de Betsy Brandt (la cuñada de Walter White en Breaking Bad), como la nueva (y maravillosa) secretaria de Masters. Virginia trabaja con otro médico al que enseña el Ulises. Este hombre, evidentemente, no es Masters y no sólo lo flipa si no que eyacula de la emoción, me parto. La verdad es que da bastante lástima todo en general. El doctor Langham, después del bochorno de su mujer en el primer episodio, flirtea con la hija de Barton (dolida aún por lo de Ethan) y baila con Virginia en una fiestecita que se montan unos cuantos. Enfermedades, embarazos no deseados, frustración personal... Y la reaparición del cáncer de Lillian, al que le graban un vídeo en blanco y negro que me recordó a Perdidos. Masters of Sex ha regresado con bastantes puntos oscuros y una gran historia de amor: Masters y Johnson, que ya no trabajan juntos, siguen escapando al mismo hotel de siempre.

Episodio 2x3 Fight
Tres historias paralelas: un combate de boxeo televisado que parece no acabar nunca; la operación de un recién nacido con una malformación; Masters y Johnson encerrados en la habitación de un hotel enfrentándose a sí mismos. Como el nombre del episodio indica –Fight– todos los personajes luchan. Como metáfora es bastante obvia; como planteamiento, poco original; en mi opinión tampoco le salva la ejecución. Me aburrió soberanamente. De las tres me interesa la lucha entre los protagonistas, me digo, ojalá Masters entregue, por fin, su corazón a Johnson; ojalá ella se ponga firme y le dé un ultimátum. Nada de esto pasa. Entre que el símil del boxeo no me interesa y no logro encajar en este puzzle la triste historia del bebé, me centro en ellos dos. Pero, ¿por qué se tiran media hora inventando historias de lo que podrían ser? ¿Por qué no se centran, como cuando habla Masters de su padre, en sus propias carencias? Es evidente que no están aún convencidos de su amor, aún no han madurado, no se atreven a hablar abiertamente. Eso lo entiendo. Pero no es necesario esas parrafadas teatrales sobre algo tan explícito. Peligra Masters of Sex cuando se acerca a Mad Men. Y en este episodio vuelve a hacerlo. Como cuando Don Draper y Peggy Olson se encerraron en The Suitcase. No lo necesitan. En Fight vemos a dos grandes actores perdidos en un endeble guión. Aplaudo la crítica al ‘macho’ por encima de todo, al hombre que no se deja noquear aunque esté moribundo, al padre que prefiere una niña marimacho antes que un posible gay, al hijo (Masters) que no se rindió frente al padre maltratador. Pero creo que se podría haber hecho mejor. O bien sin salir de esa habitación e ir a por todas o bien enlazando esas imágenes de otra forma más atractiva. Y lo que más me enerva: sigo sin entender, HBO, por qué sólo sale ella en pelotas y él, no. Me parece tan hipócrita como crear un ambiente claustrofóbico para mostrar la opresión de esta pareja.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Habrá un Claves y curiosidades de The Strain? Please!

Mariló García dijo...

jaja en efecto! The Strain es un pilotazo! Esta tarde habrá curiosidades, que hay mucho que contar ;)

Anónimo dijo...

Lo importante de la historia del bebé es mostrar que Will es mucho más humano como médico que como persona porque dice que no suplica ni se arrodilla ante nadie pero sí lo hace ante el padre del bebé para que detenga la operación.

bukmagazin dijo...

A mí me gustó mucho. cierto que se le notaban las bambalinas (la metáfora era obvia) pero ese juego que mantuvieron todo el capítulo en el que cada frase de cada personaje significaba algo más allá de lo evidente era interesante y me mantuvo en vilo todo el tiempo.

Dices que por qué no hablan claro ya... creo que es evidente ¡no pueden! Ella necesita sentirse independiente, él necesita estar en control, no mostrar debilidad. Son sus estrategias ante la vida, lo que les ha hecho ser cómo son y llegar donde han llegado. Así siguen los dos aguantando y aguantando a ver si el otro se rinde primero... absurdo, pero real como la vida misma.

Me encantó cómo se declaró ella o cómo le dijo que le había dolido lo del dinero (por fin), y muchos otros detalles. Te dejo aquí mi opinión completa, por si te apetece: http://www.bukmagazin.com/2014/07/30/masters-of-sex-entra-en-el-podio-de-las-grandes/

Un saludo, Mariló :-)

Diana P.

Anónimo dijo...

Masters of Sex es un como un Mad Men pero sin todo el rollo de publicidad de por medio, con Michael Sheen quedando un buen drama y con un protagonista que es todo lo contrario