25.12.13

Critica El médico, el libro se hizo película

Han pasado casi 30 años desde que Noah Gordon escribiese en 1986 el que se considera su mejor libro, precursor del boom de la llamada novela histórica. Si lo leíste entonces, te harás una pregunta irremediablemente: ¿por qué ahora? Es de estos clásicos que creías que nunca llegarían a materializarse en la gran pantalla. Todos fantaseamos con cómo sería el intrépido inglés Rob Cole en su odisea para conocer al mítico Ibn Sina. Por tanto, el primer acierto de esta adaptación dirigida por Christophe Offenstein, es que tanto su protagonista, Tom Payne, como la mujer que ama, Emma Rigby, son jóvenes actores semidesconocidos. Es fácil reimaginar la odisea, dejarse seducir por las exóticas tierras orientales y ver cómo se adapta el extraño a su nueva vida (un cristiano que finge ser judío y que lucha con todas las consecuencias contra lo establecido). También ayuda que los secundarios aporten, además de experiencia, cierto tono cómico al relato: el histriónico curandero (Stellan Skarsgård); el mordaz sha (Olivier Martinez) y el espontáneo sabio (Ben Kingsley). Si en la forma el relato tiene fuerza visual suficiente como para atrapar desde el comienzo –la ambientación es estupenda–, en el fondo, los temas, por universales, siguen siendo hoy día igualmente comprensibles. La ciencia contra la religión y la convivencia entre religiones, obsesiones de un escritor que estará orgulloso de esta versión que nunca cae en el exceso, que mantiene el interés y que, aunque haya llegado tarde, ha merecido la pena esperar. De su aceptación dependerá que se continúe la trilogía, con Chamán (1992) y La doctora Cole (1996).
[Crítica publicada en Cinemanía diciembre]

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