21.9.13

Piloto Brooklyn Nine Nine (Fox), el policía Andy Samberg y la pata de jamón ibérico

(review/análisis) Entre los nuevos pilotos, algunos de ellos estrenados por las cadenas online antes que en televisión, varias comedias. Si Dads es un horror (aunque no peor de lo que lo fue en su momento Partners, con la que tanto comparte) me temía lo peor con Brooklyn Nine-Nine (Fox), ya que su protagonista es Andy Samberg.


Me recuerda muchas veces a Adam Sandler, esto es así, y luego está que no puedo evitar asociar sus gags con los del Saturday Night Live. Pero el piloto de Brooklyn 9-9 nos adentra en una comisaria al estilo The Office/Parks and Recreation aunque sin cámara subjetiva. Y todo resulta de lo más gracioso y entretenido, a pesar de que no aporte nada nuevo. Allí Peralta (Samberg) es el rey del mambo. Hace lo que quiere (como otros tantos protagonistas se salta las normas pero cumple con sus deberes) pero se lo consienten hasta que entra un nuevo jefe más estricto, Holt, interpretado por Andre Braugher (su flashback es la monda). Luego están los secundarios: Santiago, la compañera de Peralta (tensión sexual) interpretada por Melissa Fumero (que se parece un montón a la actriz Marta Torné); Boyle, el feo tímido (Joe Lo Truglio) y enamorado de la machorra (Diaz, Stephanie Beatriz); Gina, la poli sincera y directa (Chelsea Peretti) y Terry, el poli mazado pero cobarde (Terry Crews). Son estereotipos que no por ello no resultan graciosos. Lo mejor del piloto es que hay un caso por resolver (como cualquier CSI) pero con unos protas que son algo surrealistas. Este tipo de comedia ha funcionado con los funcionarios de Parks and Recreation y los oficinistas de The Office, ¿por qué no en una comisaria neoyorquina? "El único puzzle que no ha sabido resolver es madurar", dicen de Peralta. Y ésa va a ser la tónica general de la serie. Eso, y los cameos de amiguetes. En el piloto vemos un gag (no dejan de serlo) muy gracioso protagonizado por Fred Armisen, como el vecino que deletrea su nombre.

Guiño a España (y olé)
En el escenario del crimen ha desaparecido una pata de jamón ibérico que cuesta 6.000 dólares (esto me recordó a la pata de jamón de Hannibal, allí les costó 'sólo' 2.000 dólares). Explica Boyle (aunque no le pegue nada tener este conocimiento 'sibarita') que es "un jamón increíble de España". Y añade (de vuelta a la imagen que tenemos de él): "Lo pusieron en el funeral de mi tío y me atiborré. Estuve tres días estreñido". Tan sabroso plato español sirve de clave para resolver el caso.


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