6.10.07

Por que hay que ver Californication

La cadena Showtime ha conseguido lo que se venía viendo hace ya tiempo: ser mucho más contestataria (tal vez demasidado) que cadenas pioneras como la HBO. Sus tres series más conocidas (Dexter, Weeds, Californication) me hacen cada vez más amar las series de televisión. Dos de ellas (Weeds y Californication) son cortitas, pequeñas dosis de ironía, cachondeo y libertad para ser todo lo políticamente incorrecto que se puede ser sin joder al de al lado.

Dexter me ha enganchado por la trama y la excelente ambientación que se hace de Miami y sus personajes. Se ha convertido en un icono, al menos en Nueva York, mucho más abierta que otras ciudades americanas, como ya dije aquí. Lo cual es muy propio del yanki, al que siempre le ha interesado eso del ojo por ojo. Nada difícil, por tanto, que adoren a este canalla que, en realidad, limpia las calles de escoria.

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Luego está Weeds, con otra familia más disfuncional, con camellos, tiroteos y corrupción urbanística. La que iba a ser una historia sobre una viuda que vende maría para sobrevivir se ha convertido en ocho episodios de lo que llevamos de la nueva temporada en pequeñas historias de personajes a cada cual más heavy, como ya dije aqui. A mí personalmente me divierten mucho, pero entiendo que puedan parecer estrafalarias y muchas de ellas fuera de lugar.

Las últimas escenas perturbadoras han sido las del cuñado haciendo una paja a una tía con su pie mutilado en una película porno (se ven frontales masculinos, bueno sólo uno y no es el de él) y la de la escena de cama entre Matthew Modine y la mejor amiga de la prota, que tras el cáncer superado, se ha operado las tetas y las tiene que ni en una operación de Nick/Tup.

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Y por último, tenemos a David Duchovny en Californication (van por los ocho episodios como Weeds), una serie de la que tenía mis dudas en un principio pero que ahora me hace sonreir y echarme las manos a la cabeza, lo cual nunca está de más. Duchovny superará su papel de Mulder en Expediente X y se le recordará definitivamente por su papel de Hanks, el escritor libertino y mujeriego, pero tierno y buen padre a la vez.

Estas son mis motivaciones para ver Californication (el orden es lo de menos).

1. Su música. Hay constantes guiños a cantantes y letras de canciones, como ésta de Bob Dylan a la que hace referencia Duchovny para animar a su hija. La niña tiene su propio grupo de rock (hay una actuación muy punkera), toca la guitarra (se enamora de su profe) y lo lleva en los genes porque la propia madre tuvo también su banda. Hay un homenaje a los discos de vinilo (Hanks los prefiere al cd) que pone los pelos de punta. El vinilo tenía algo de humano.



2. La aparición de Henry Rollins, cantante y sobre todo polemista que aquí hace una entrevista en su emisora de radio al prota en la que acaba Duchovny renegando de los blogs y de los blogueros (cuando él mismo hace uno). Esta autocrítica que hace de sí mismo el propio personaje (con esto y otras cosas) es de lo más inteligente que se puede pedir a un guionista.



3. Es cierto que hay más desnudos de féminas (toda la larga lista de las que se enrollan con Hanks) pero también empiezan a verse cuerpos masculinos, y lo que es más cachondo desde el punto de vista de una colegiala y de una adulta. Da igual que da lo mismo, un cuerpo es un cuerpo se mire como se mire. Todas las edades están contempladas y hay una pregunta que siempre queda en el aire. ¿Qué determina la madurez, un año más, un año menos? ¿Ser mayor de edad significa saber lo que uno quiere o un menor de edad lo puede tener todo más claro? Eso sí, los profesores ni acercarse a las alumnas.



4. El ataque a los valores religiosos aparece sólo en los sueños-pesadillas que tiene Hanks. Jesus es negro, su ex aparece como una monja, su nuevo ligue como un cura y hay tomate en la iglesia. Qué está bien, qué está mal, una constante que normalmente nuestro prota olvida. La ilusión por volver a recuperarla crea cierta tensión sexual que te mantiene en vilo. ¿Volverán? Él echa de menos su olor...




5. Los títulos de crédito. California, el sol, la buena vida, los coches descapotables y un sólo personaje, Hanks, con sus gafas de sol y su media sonrisa. Persigue unos folios que el viento se lleva, de una novela inacabada, tal vez metáfora de su propia vida hecha un desastre. Un escritor que depende de las críticas y un ser humano que también las tiene que aguantar por su estilo de vida.



6. David Duchovny aparece constantemente en calzoncillos, incluso con el culo al aire. Al personaje le viene que ni pintado porque Hanks no es un top model aunque tampoco está mal. Es libre y le da igual quien ronde a su lado. Es inconsciente y esta debilidad resulta muy atractiva para sus conquistas.



7. Los guiños a otras películas emblemáticas. Como Leaving Las Vegas. David Duchovny va por un pasillo de un supermercado, compra alcohol, va con gafas de sol, fuma, baila... Todo un icono.



...Y Secretary. La secretaria de su editor (Hand Handler, el actor es el marido de Charlotte en Sexo en Nueva York) hace un numerito a lo Betty Page sometida que no tiene desperdicio, muy a lo Maggie Gygenhall. La relación que tienen estos dos personajes es bastante curiosa e intenta romper ciertos tabúes sexuales que para muchos pueden parecer perversiones (bondage, sexo anal...). Hasta el propio Hanks se escandaliza porque su editor está casado y le anima a dejar la situación.


1 comentario:

Jesús dijo...

100% de acuerdo en todo, añadir el espíritu setentero con lo que todo ello conlleva: rock, marihuana, sex, peace&love, ... quizás ello sea la causa de que a algunos no les mole o les aburra, porque no la entienden.